martes, 17 de diciembre de 2013

Me gusta lo que no me gusta



Esta cita, sobre otra cita, sacada del "Salón de pasos perdidos" de Trapiello, me gusta mucho:

“ << En el fondo, querido lector, yo no sé lo que soy: ¿bueno, malo, inteligente, tonto? Lo que sí sé perfectamente es lo que me causa pena y lo que me causa alegría, lo que deseo y lo que odio>>. A alguien que confesase esto mismo hoy día se le cerrarían todas las puertas. Estamos demasiado acostumbrados a los matones de celuloide, a esa clase de perdedores que en algún momento de la película se lo han hecho con la más guapa. Esa frase la ha dicho alguien que ni siquiera se pudo acercar en toda su vida a una mujer hermosa, porque con preguntas como esa, las mujeres salen corriendo. La escribió hace ciento cincuenta años y el que la suscriba hoy va listo, aunque no tuviera, como él, los dientes podridos”


Es simple, hay cosas que nos gustan y cosas que no. Es difícil definirse uno mismo con palabras, pero es fácil decir qué nos gusta y qué no nos gusta. Quizá no tan fácil ya es saber por qué nos gustan o nos disgustan las cosas. Para resumir y simplificar, dejando de lado cualquier teoría psicológica y yéndonos un poco a "lo nuestro", podríamos decir que de las cosas que nos gustan obtenemos habitualmente un refuerzo positivo y de las que no un refuerzo negativo (tengan el origen que tengan esos refuerzos).

El fondista en general, el triatleta en particular, es un ser optimista. Si fuera pesimista habría escogido algo más fácil de hacer, algo que requiera menos trabajo, algo en lo que menos cosas pueden ir mal. Así pues, nos estemos quejando todo el día o no, somos optimistas. Sin embargo, aunque seamos optimistas, hoy nos vamos a centrar en lo que no nos gusta y por qué no nos gusta.


Creo que a poco que lo pensemos y para no aumentar innecesariamente la longitud de este post, en lo referente al deporte, por norma general no nos gustan las cosas que se nos dan mal, ya sea por experiencias pasadas negativas, ya sea por que nuestro talento natural estuvo o está orientado hacia otros quehaceres (ningún optimista debería pensar que no tiene algún talento, independientemente de que otros lo tengan en mayor grado). Se produce un extraño círculo vicioso muy fácil de entender:
Como se me da mal => No me gusta
Como no me gusta => no lo hago/practico/entreno (o lo hago sin motivación, casi lo mismo)
Como no lo entreno => no lo mejoro (incluso empeoro)
Como no lo mejoro => se me seguirá dando mal (o peor)
Como se me sigue dando mal (o peor)=> encima mi actitud y confianza empeoran
Como se junta todos esto => me gusta menos aún, cada vez lo hago menos, cada vez se me da peor (o "más peor")

Evidentemente nadie podrá quitarnos el mérito de habernos autodestruído, deportivamente hablando, sin ayuda de nadie.

Mi enfoque es éste: Si no te gusta, es que probablemente se te dé mal. Si quieres mejorar, hay que aprovechar el talento innato, la fortaleza propia (es con lo que puedes atacar) y minimizar pérdidas fortaleciendo las debilidades (por donde te pueden atacar). Por tanto si crees que puedes mejorar (y un optimista jámas pensaría otra cosa) es probable que donde más margen de mejora tengas sea en lo que no te gusta porque de manera inconsciente llevas tiempo dejándolo de lado (ya sea por no hacerlo, ya sea por ejecutarlo sin convicción), y donde menos puedes mejorar será en lo que te gusta por los opuestos mismos motivos. Aquí dejo esta idea ahora que empieza la temporada, por si alguien quiere replantearse como encara sus entrenamientos y/o sus escaqueos: a mí, que en alto rendimiento las mejoras son muy difíciles y pequeñas, me encanta mejorar, luego, si lo pienso un poco, tampoco tanto, me gusta lo que no me gusta. 








lunes, 2 de diciembre de 2013

Sumar, no restar. La idea de este blog.


Internet nos ha cambiado la vida a todos, en muchas cosas. La principal, para la mayoría, imagino, es el acceso a la información. Antes para estar más o menos al día en alguna materia había que estar suscrito a diversas publicaciones, o acudir a algún centro o biblioteca a leerlas. Hoy todo es más fácil con internet. Me resulta particularmente útil en lo referente al tema que más horas al día dedico, ya sea pensando o actuando: el entrenamiento. Antes era complicado intercambiar impresiones, buscar inspiración, formarse en cosas en las que uno cojeaba, preguntar directamente a quien sabe, etc... salvo experiencia pura y dura de primera mano, casi todas las posibilidades que se nos ocurran están a mano hoy, tanto que muchos llegan al extremo opuesto de tener demasiada información, información que no son capaces de gestionar, interpretar o aplicar (y esto lo podemos aplicar a casi cualquier materia, que parece que hoy en día todo el mundo sabe todo de todo, no sólo de fútbol y medicina, que era hasta hace poco, las profesiones en las que los que teníamos formación veníamos a ser aleccionados sin prudencia alguna a la mínima de cambio).


Sin embargo hay cierto sesgo en la manera en la que la información se vierte en la red. A nadie escapa que internet es un vehiculo potentísimo para la comunicación, este eufemismo que se usa para camuflar términos menos sutiles como marketing, propaganda, influencia, etc. Y es aquí donde debemos ser prudentes como usuarios y consumidores y, mejor aún, ser honestos y claros con los que vertemos o, ampliando un poco, no olvidarnos, una vez más, de la ética. Que nadie se engañe, yo quiero ayudar a las marcas que me patrocinan, aunque sólo sea por una cuestión de educación y gratitud, no tanto ya por puro pragmatismo, pragmatismo que, para perjuicio propio, me he demostrado en múltiples ocasiones no suelo tener tanto en cuenta a la hora de la verdad, pero la idea es hacerlo de un modo ético, sin faltar a la verdad, sin contar verdades a medias, fácil cuando usas sólo material en el crees y realmente le has dado uso.

Pero volvamos al tema de la información en la red, que era a lo que iba yo originalmente antes de matizar o avisar sobre el, llamémoslo, sesgo de los intereses. Veo, sobre todo en redes, distintos tipos de actitud. Curiosamente, la gente que me gusta, la que considero que tiene criterio, que sabe hacer (porque no olvidemos que el que sin duda sabe, hace), resulta que propone, escucha y está atenta a cualquier novedad, intercambia información, ayuda desinteresadamente (y por tanto, con estas tres últimas cosas, no deja de aprender y crecer) y muestra dudas o incertidumbre y nunca arrogancia o supuesta infalibilidad (y por tanto si se equivocan, corrigen y vuelven a aprender). Esta gente suma. Sin embargo, veo también perfiles de gente que se proponen construir una reputación a base de sentar cátedra en internet, aferrados a sus dogmas inamovibles e incuestionables, en negar posibilidades e ideas diferentes a las suyas, en tratar de menospreciar el trabajo de otros o mostrar cuánto llegan a errar los demás, aparte de fallar gravemente queriendo ser, aparentemente, infalibles; y yo, con éstos, no puedo evitar sentir un cierto tufillo a arrogancia, a que me están intentando colar un producto, que no proponen realmente nada ni comparten: en definitiva que en vez de sumar, restan. Se ha avanzado mucho más en la historia de la humanidad, en general, sumando que restando, proponiendo que negando, abriendo nuevas posibilidades, en general, "evolucionando". Sin embargo, esto me hace pensar.


Me hace pensar porque yo en el pasado he intentado compartir conocimiento e ideas en lo referente al entrenamiento, sobre todo desde un punto de vista (prentendidamente) muy didáctico, con cosas que son generalmente aceptadas (aquí o allá aquellas asperezas que la evolución del conocimiento científico va limando). Me hace pensar porque, aunque en principio el objetivo era compartir con la idea de sumar y, con suerte, favorecer que, si todos sumamos, todos recibimos, me da miedo haber podido entrar en esa línea del que parece que sienta cátedra y se perdiera de vista el objetivo de lo que estaba proponiendo. Mi idea no era otra, quizá demasiado ambiciosa desde el punto de vista didádctico (quizá ingenua), de contribuir a que la gente supiera mejor qué hacía, que aprendiera y, con suerte proponer alternativas a un proceso de entrenamiento en el que no creo que haya una vía única, que incluso para una misma persona puede haber múltiples posibilidiades, no ya si empezamos a considerar las múltiples variables que se pueden tratar en las multiples individualidades que entrenan para distintas distancias (como se ve, es el entrenamiento una ecuación con, valga la redundancia, múltiples variables).

Este año entrenaré sólo a 4-5 deportistas, no tengo interés en llevar a más gente, quiero concentrarme algo más en mis entrenamientos y, por desgracia, lesiones. No tengo interés en atacar ningún "método" de entrenamiento, ninguna "escuela" (aunque el que se sienta seguro de su trabajo no debiera molestarse, yo aunque discrepe de cosas intentaré no adueñarme de la verdad pregonándolo y, a lo sumo, espero no pasar de mostrar mi escepticismo o disconformidad si alguien me pregunta). No tengo interés en que parezca que soy un gurú del tema, cuanto más aprendo más posibilidades se abren y más sutil e inestable me parece todo; si yo realmente pudiera llegar a pensar que soy un gurú, sería el primer paso hacia hacer las cosas mal: me interesa cuestionarme en todo momento si lo que hago está bien, si hay más posibilidades (incluso si entre ellas entra el hacerlo lo más simple y clásico posible: no me cierro a nada), más matices... seguiré dudando a veces, sabiendo que no es más que una motivación por hacer realmente bien las cosas. Si trato determinados temas no es más que por pasión sobre los mismos. Mi idea con este blog es intentar publicar con una periodicidad, con posts no tan extensos como en el pasado, pues para cosas generales hay libros muy buenos y hoy día es fácil el acceso a la literatura científica, entrando en detalles, propuestas, enfoques, temas variados que se me vayan ocurriendo, sin orden ni concierto, no sin antes recordar que esto es un blog personal y que como persona compartiré cualquier cosa, de entrenamiento o no, que me guste, me emocione o me parezca interesante.


En determinados especialistas se da una especie de efecto tunel: el inmunólogo ve enfermedades autoinmunes, el endocrino alteraciones hormonales, el oncólogo valora primero si puede tratarse de un cáncer, el neurólogo... cada uno tiende a ver sólo aquello que está acostumbrado a ver. Resulta particulamente constructivo cuando llega alguien de fuera y te dice "Oye, no se te ocurrió mirar esto desde este punto de vista?" y de repente le ves una dimensión nueva al asunto. Seamos realistas, las epifanías son más bien pocas, pero es muy importante que cuando pasan a nuestro lado nos pillen receptivos. Así pues, cuando trate de entrenamiento, con ese objetivo de proponer y compartir, intentaré estar en la línea (que no el nivel) de Jordán Santos, Luis Rodriguez, Iván Muñoz, Antonio Oca, Vicente Úbeda, Ciro Tobar, Jon Aranburu, Jordi Ferré... (entre otros, gente que comparte "por amor al arte" y por mencionar casos cercanos hispanohablantes). Cuando hable de temas personales intentaré estar en la línea de Clemente Alonso, y si eso es "venirme golondrina", como ya he dicho alguna vez, rabándole el término a Cortázar en "Rayuela", tanto mejor.

Por tanto, esa es la filosofía que quiero mantener con este blog y éste el post al que remitiré a quién no entienda qué y por qué lo hago, o al que venga aquí de troll o con la actitud de restar y no la de sumar, proponer o contribuir a bien común o compartir. Un saludo y gracias por seguir pasando por aquí.