lunes, 2 de julio de 2012

"Tú salta" (y 2)


Hablamos el otro día sobre la anécdota de Arturo Ortiz, dejándola temporalmente aparcada. Ésta anécdota la suelo contar a menudo a mis deportistas cuando hablamos de técnica. Hay veces que hay un detalle concreto del gesto técnico que podemos mejorar. Quizá estamos nadando y estamos intentando mejorar el agarre y hacemos ejercicios de remadas, o de sensibilidad intentando hacerlo con "el codo alto"; otras veces sencillamente intentamos mejorar ligeramente la patada (cada uno de acuerdo a su nivel, antes de que ningún talibán entre a saco a darme lecciones sobre la patada y el triatlón: no es el día, incluso para los sabihondos -para estos, para los apasionados del entrenamiento, entre los que me incluyo, y para curiosos en general, tengo otra anécdota para más adelante), o trabajamos "tandas largas" de AEM buscando economizar en fatiga la carrera a pie, o entramos a valorar si hay una pierna más débil que otra que afecte a la pedalada... etc. Nos metemos a veces en tales berenjenales, que nos olvidamos de lo que estamos haciendo y los arboles no nos dejan ver el bosque. No creo que sea necesario entrar en el terreno de la neurología para decir que cualquier modificación del gesto técnico ha de entrar en el ejercicio de manera fluída y que, por mucho que el objetivo sea mejorar algo en concreto, lo que hay que hacer es nadar, o pedalear, o correr ("tú, salta") y cuanto más fluído sea esto mejor. A modo de "pseudoaxioma" diremos que es muy difícil que el sistema nervioso integre algo contra lo que está luchando.

 
Esto que hemos visto ahora era la conclusión evidente que quedaba en el aire en el anterior post, pero creo que podemos ir un poco más allá. A menudo, generalmente deportistas que ya tienen un nivel dado y, sobre todo, aquellos que han pasado esa etapa inicial de mejora rápida y saben que su mejora pasa por cuidar más los pequeños detalles, cuantos más mejor, me consultan dudas, se obsesionan, se obcecan, pierden la perspectiva y el gusto por el deporte (y evidentemente el aspecto lúdico del mismo, de disfrutarlo). Estas dudas son de todo tipo y, analizadas con calma, pueden suponer pequeños frentes de mejora, pero veo que a menudo se convierten en un piedra en el zapato que no les deja avanzar, sobre todo porque a veces lo que evidencian es inseguridad para con el trabajo realizado y acumulado o, casi más a menudo, para con las capacidades propias.



Algunos de los que entrenan conmigo saben que llega un punto, en esto que estamos tratando, que me pongo en plan tajante y, si me vienen con "pijadas" de si no estaría bien probar tal cosa, cambiar aquella otra, comprar tal "gadget" o hacer los entrenos de ritmo con la luna llena o ponerle unas velas a Sta Bárbara cuando ni siquiera están cubriendo los básicos bien, les digo que se dejen de historias, que entrenen (que naden, que pedaleen, que corran, que trabajen la fuerza...), que coman bien y que duerman decentemente: es todo lo que necesitan. Una vez que cubras esos tres pilares básicos y no falles con ellos, plantéate si quieres enriquecerlos con detalles extras, otros tipos de trabajo, para mejorar algo el resultado; aquí entramos ya en alto rendimiento, donde un 1% es un valor muy grande y donde no a todo el mundo le compensa entrar a sacrificarse aún más.



"Tú, salta". Cuida lo que puedas el detalle, pero recuerda que haces triatlón: nadar, bici y correr. La inseguridad nos hace buscarle las vueltas a todo, dándole importancia excesiva a cosas que hay que explotar cuando lo básico se hace ya muy bien. Sin embargo, generalmente, cuando las cosas van mal es que uno de los tres pilares básicos falla y estamos buscando soluciones donde no radica el problema. Otras veces, a menudo, es fácil obsesionarnos con tonterías (incluyo al "Clemente del pasado" y al que a veces se despista), olvidando lo que de verdad cuenta; cuando me vuelvo a ver en éstas me digo: "¿Estás comiendo bien? ¿Estás durmiendo bien? Pues déjate de tonterías y entrena, ENTRENA". Hay que creer en el trabajo, es lo que cuenta, es lo que nos queda.



Como indican las fotos, entrenar, entrenar, entrenar, comer bien y dormir (si es de otra forma, mejor).

Salud y buenos Km