martes, 7 de diciembre de 2010

Mejor callar

Una de las cosas que me preocupan es la pérdida de la tradición oral. Ya he comentado esto alguna vez, pero quiero seguir hablando algo más del tema. No sé si echarle la culpa a la televisión, que quizá sería lo fácil, echarle la culpa a que cada vez leemos menos y no aguantamos una historia estructurada, echarle la culpa a la mala educación, esa que no nos deja escuchar a los demás, echarle la culpa a la impaciencia, esa que quiere el chiste corto, el cuento resumido y simplón, esa que no disfruta del camino y que sólo quiere llegar, para probablemente no hacer nada.



Personalmente no suelo pelear por hablar, levantar la voz, si alguien me interrumpe cuando hablo y pienso que se debe a dos cosas principalmente: que lo que cuento no tiene interés o que esa persona no tiene modales ni paciencia. En ambos casos no creo que merezca la pena seguir hablando, en cierta manera supone un ahorro (en tiempo, en energía, en darle una importancia a lo que se dice, a fuerza de insistir, que no tiene). El inconveniente es que con los años voy hablando menos; no sé si llegaré a callar del todo antes de morir.

¿Qué nos hace presuponer que lo que nos tienen que contar no va a merecer la pena? Resulta algo arrogante, de una inquietud y curiosidad tan pobres que debiera hacernos pensar si esta prisa que nos mete la edad moderna nos roba la vida por momentos, momentos perdidos en quién sabe qué.

A mí, a pesar de que también soy impaciente y debiera dar más cancha a otros, sí me gusta la gente que sabe contar historias, me gustaría incluso que alguno las contara en un tono más literario, usando más recursos, en el ámbito coloquial, una licencia que entre amigos debiera resultar una minucia.

Por desgracia yo soy un conversador poco enérgico, desilusionado, que sufre arrebatos habladores de vez en cuando con temas que me gustan. Me gustaría que esto cambiara, pero sé que no será así. Con los años uno pierde ilusión con algunas cosas y con la gente en general, con los años uno va estando más cansado o con menos ganas de cansarse por algo. Hay veces, arrebatos, también, un tanto misántropos quizá, que me parece que disfruto algo más de la vida interior, no por ser particularmente rica en mi caso, si no por una triste comparación con la exterior. Me gustaría que me fascinase la programación televisiva de Telecinco, sospecho que todo sería más fácil así.

Admiro a la gente que es capaz de adaptarse a muy diversos registros lingüisticos, que es capaz de hablar con personas de diferente ámbito social y cultural y que consiguen mantener una conversación, provechosa o no, con casi cualquiera, que tienen la fuerza y la voluntad para hacerlo o, mejor aún, que no la necesitan porque les sale sin querer.

Llevo una época en la que trato con poca gente, paso muchas horas del dia callado y a veces echo de menos alguna nueva buena conversación. Tampoco vamos a ponernos tremendistas, no todo está tan mal como lo estoy pintando, pero parece que es a donde tiende. Yo haré el esfuerzo por escuchar más y mejor y, con suerte, tendré ganas de hablar algo más.

Cuando pienso en la pérdida de la tradición oral, en callar, me digo que merecería la pena hablar si yo pudiera contar las cosas así:







El hombre de barbas que sale a un lado de la imagen junto a Dylan es Allen Ginsberg, aquel que, entre otras cosas, dijo:

[...]


I'm with you in Rockland

         where fifty more shocks will never return your soul to its body again from its pilgrimage to a cross in the void


[...]

Por ahora, para lo demás, de lo que no se puede hablar, es mejor callar.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

El blog de Javier Noriega

Es muy egoísta el mundo del alto rendimiento deportivo (entiéndase el de dedicación completa, porque aquellos que concilian familia y trabajo con deporte es sus horas libres me parece que le sacan un rendimiento altísimo a las 24h de su día). Supongo que en parte tiene que ser así. El proceso riguroso, detallista y un tanto solitario así lo exige o, al menos, lo propicia. En él hay gente que lleva sus modelos de trabajo como si fueran alto secreto militar y hay otros que "te venden la moto" a más no poder y, a veces, sin estar demasiado preparados.


Sin embargo y por suerte, hay excepciones. Javier Noriega, plusmarquista nacional de 50m libres lleva algo menos de dos meses colgando vídeos de todos sus entrenos en su blog. En él nos cuenta su filosofía, su manera de ver las cosas y de trabajar. Lo hace sin ánimo de vender ninguna moto y avisando de que esa manera de trabajar que le va bien a él no tiene porque ir bien a otros, incluso si aún han tenido un proceso a lo largo de años parecido. De todas formas, lo comparte, intenta enseñar y que los demás saquemos algo en claro o aprendamos como entrena un deportista "puntero".  Él es de la idea que el que da acaba recibiendo, ese es el motivo más interesado que puede haber en su idea de compartir públicamente sus entrenamientos.

A mí personalmente me aburren un poco hablar de entrenos en concreto ("hice tantos miles a tanto con tanto descanso"), pues sólo resultan interesantes en el ámbito personal (y muchas veces ni eso). Este caso es diferente, pues intenta compartir detalladamente todo el proceso y, de paso, enseñar algo.

Intentaré en el futuro compartir algunas cosas interesantes de mi entrenamiento, pero desde el punto de vista práctico. Acceso a bibliografía tiene cualquiera con un mínimo de inquietud. "Cagarla" de una infinidad de maneras casi inimaginables produce un "saber a golpes" que quizá merezca la pena compartir (aunque sólo sea por evitar esos golpes a otros). Partiendo de la base de que a medida que me hago más mayor tengo la sensación de que cada vez me falta más por saber y de que, por distinto motivos -y no sólo porque nadie escucha-, me parece que cada vez tengo menos que decir, intentaré, como digo, de cuando en cuando, compartir algunas cosas que he ido aprendiendo con los años, con las lecturas y, de mucho más valor, con los errores y la práctica.

Os dejo aquí con uno de los vídeos de "Nori",  del 6' al 9' no tiene desperdicio.



El blog de Javier Noriega lo podéis ojear en el blogrol a la derecha y en:

http://diarionatacionnoriega.blogspot.com

Gracias por compartirlo con todos, Javi.