viernes, 30 de octubre de 2009

domingo, 25 de octubre de 2009

Perth, un mal dia.

Se acabó la temporada, con el peor dia del año, mucho viento en Perth, el agua con muchas olas propició una natación "guarra" e incómoda. En la bici no me encontré en ningún momento bien, pero creo que pude salvar más o menos los muebles. En la última vuelta de bici ya sospechaba que no iba a correr. Correr ha sido un penar, no quiero engañar a nadie, la comida no pasaba, iba con flato (quizá por eso no pasaba), me costaba respirar (¿alérgico a algo de por aquí?), me dolía a rabiar la rodilla de Hawai y no me encontraba bien (vamos que voy de "pupas"). Lo luché como pude, lo di todo, aunque no había mucho que dar, todo hay que decirlo. Marcel se ha lesionado y le molestaba hasta en bici, no ha podido correr (no le dejaba ni intentarlo). Al final entré el 11, acabé mejor que empecé, quizá algo de lo que comí empezo a pasar. Se acabó la temporada con la carrera más mental del año, he sufrido mucho; supongo que más por orgullo torero. Perogrullo: "cuando no se puede, no se puede". Era para haberlo hecho bien con un dia normal.



Nos las prometíamos muy felices antes de salir... (Oscar, el traje de cine, eh)



Petado...

Ahora toca no hacer nada unas semanas.

PS: Habituales, la entrada se acabó, ¡de verdad!

miércoles, 14 de octubre de 2009

CANGAS Y KONA

Ya casi no quedaban entrenos, esta foto es de la última vueta a la isla que di, antes de Cangas. Venía lo bueno... Ahí va una de tacómetro, cuidado con el ladrillo.

Ya pasó un tiempo desde que corrimos en Cangas. Sigo estando algo desencantado con el circuito; en el único sitio donde se podía hacer algo (poco) no había nadie viendo. No creo que se pueda decir que no era un lugar para hacer un circuito duro y ameno para triatletas y espectadores (un circuito que no propicie ver pasar a un pelotón a 40Km/h, donde el triatleta se aburre –algunos esperan a la carrera a pie para sudar- y el público no tiene tiempo de ver nada). Alguno me dirá que hubo jaleo en bici, que me falta razón en lo que digo. Hubo jaleo porque algunos de los que estamos hartos de revivir Verano Azul (por muy buenos recuerdos que traiga de nuestra infancia) habíamos hablado de hacer lo posible por animar la cosa. Por mi parte era de la siguiente manera: del 2º al 8º tenía prácticamente todos los puestos en anteriores ediciones y me daba lo mismo hacer el 10º que el 50º, por lo que prefería hacer una bici dura . Yo, de entrenar para Kona, iba cansado “de todas, todas”: iba a correr al mismo ritmo con bici dura que sin ella. Esa era la idea, pero no sería la primera vez que uno quiere y no puede.

La experiencia es un grado. Para la natación lo veía algo negro, llevaba desde mayo sin hacer un 100 más rápido de 1’15. Puesto que no tenía buen dorsal preferí coger un sitio en el centro, donde la densidad de buenos nadadores sería menor y “me pegaría menos” . Sabía que no podía pretender salir fuerte. Al ser rápido corría el riesgo de ganarme una acidosis láctica de las de petar definitivamente. Salí a marcheta con la intención de intentar remontar. Nadé mejor de lo esperado y remonté en la segunda vuelta, pero cuando pase al checo (no recuerdo su nombre), éste ya se había cortado de los de cabeza. Aún así 12º, contento porque estaba en carrera.

Los Llanos terminaron su ciclo de carga de entrenamiento el viernes anterior a la prueba. Si me toca hacer esto otra vez pienso hacer lo mismo. Yo terminé el martes, pero con 3 dias de descanso te da para perder tono muscular, pero no para recuperar del todo: sensaciones, peor imposible.

Hicimos lo que pudimos para animar la cosa, pero no pude escaparme en bici (me pareció –y así me confirmaron luego “testigos presenciales”- que había algunos marcándome), aunque hice el indio y corrí como un junior (sin cabeza, pero divirtiéndome el que más).

Corriendo sabía que tenía que esperar al segundo cincomil. No hay mucho que contar. Pude remontar bastante en ellos. Para como iba de cargado de entreno, creo que es de mis mejores campeonatos de España. Como siempre en los últimos años, a excepción del 2007, una pena de Campeonato con la actitud de muchos en bici. Sobre todo algunos muy buenos nadadores (unos cuantos) que no corren a pie en los mejores tiempos y prefieren esconderse en bici, dejarse coger y correr para hacer el 40, antes que echarle “bemoles” y bajarse a correr en un grupo de 10 con cierta diferencia. No sé si les dará por echar cuentas un dia de estos.

Por mi parte estoy más que contento con Paquillo. Sin ánimo de menospreciar a ningundo de sus rivales sub-23, creo que estaba para correr de tú a tú con ellos dadas las condiciones de la prueba. Sin embargo, estuvo en la pomada, en los ataques y consiguió hacer corte con Iván. Corrió muy bien hasta el Km8, vale, nos sobraron esos dos últimos y a mí me hubiera gustado no pasarle o, al menos disputar el sprint con él (“¡Paquillo, aquí no se regala nada!” le dije al pasarle para ver si se me pegaba), pero en lo que se refiere a su actitud, yo, personalmente, muy orgulloso, muy contento. Desde que empezamos a trabajar juntos nos marcamos 4 pruebas especialmente: El Medano, Cuenca (éstas dos ganando a pie), C.E. Tri Cross –dónde hizo 5º, pero puede hacer mucho mejor- y Cangas, donde hizo tercer sub23 con un diez en actitud –algundo dirá “poco listo”; a mí me gusta la gente que va a por lo que quiere, la gente que compite, que para algo lleva un dorsal puesto-. Agradecido también que confiara en mí para entrenarle. (Por cierto, Paquillo, dos semanas después ha quedado Campeón extremeño de contrarreloj).

***

Kona, ¡por Dios, ya, que me quede como estoy!



Al montar la bici 5 dias antes de la prueba, los amables estibadores del aeropuerto me habían roto la maneta de freno del acople Vuka de Zipp. Empezábamos mal las cosas. Tras patearme las tiendas, comprobé que el mejor sitio del mundo en estas fechas para comprar cosas de triatlón no tenía manetas de repuesto. En la feria, los de Zipp me aseguraron que estaría a más tardar el viernes por la mañana, 17h antes del IM. Así que pude entrenar sólo con el freno de atrás e intenté estar tranquilo con ese tema. (en la foto está pegado con pegameno epoxi, por si no llegaba la pieza, pero no aguantó)

El ambiente con la gente que viajó con nosotros, hemos conocido gente muy maja y agradable, compartiendo apartamento con dos nuevos amigos, dos fenómenos, Iván y Harry. Hemos tenido mucha suerte con ellos (¡no creo que ellos puedan decir los mismo!). Aparte “los Mikel”, Aimar, Javier, Ruth (+Eneko,+Hektor), etc., más respectivos acompañantes; vamos que la mitad del tiempo no me acordaba a qué había venido.

El viernes por la mañana a las 11 aún no se sabía nada de mi maneta de freno. A las 14 tenía que dejar mi bici en boxes. A las 12 llegó y a la 13:30 ya había dejado todo en boxes. Se acabó la mala suerte… ¿se acabó?. Yo suelo decir que no hay mala surte, pero a veces la casuística desfavorable se acumula de más; entonces lo llamamos mala suerte.

La tarde antes del IM me di un baño, al salir pillo un ola para que me lleve a la orilla y me pasé a mí mismo por la piedra con la única roca que debía de haber por allí en medio. Todo el costado magullado y raspado, sangrando algo. Mientras me dejaba la piel, pude oir como me decía a mí mismo: “¡Por gilipollas!”. Salí a trotar después un rato y cojeaba un poco, pero nada que con la adrenalina de la carrera me fuera a molestar. Tampoco se acabó ahí la mala suerte. No.

La salida de la natación sin más. Bueno, tuve que pasar por debajo de la tabla de surf de uno de los socorristas que controlaba la salida, pero no voy a decir que eso fuera mala suerte: nos pasó a muchos. No nadé muy fino, no me sentí muy bien, pero vi que iba con Eneko, así que muy mal no iba, pero descarté en seguida intentar nadar fuerte para gestionar una ligera ventaja en los primeros Km de bici. Iba a ser un dia largo.

Salí a cola del grupo de favoritos con la sensación de haber hecho nado contínuo 3800m, pero sin fuerza para apretar más. Ese grupo se me fue algo en la transición, pero sobre el Km 20 estaba en la estela de ese grupo. Todo el grupo rodaba al límite de lo legal, en algunos momentos demasiado cerca. Iba cómodo, no veía por qué no iba a aguantar con los mejores.

En una de las bajadas, en ese efecto acordeón que se da en esas hileras de este IM, me acerqué demasiado al que iba delante mio. Me abrí para no chupar rueda unos 5-10”. Me volvía meter en la hilera y un juez llegó y me sacó una roja, según él porque inicié un adelantamiento que no terminé. Me tocaría parar 4’ en un penalty box sin saber cómo ni cómo no. Sigo sin saber qué es lo que vio ese hombre exactamente, pero del brutal sobrepeso que tenía deduzco que no debe saber mucho de montar en bici (o si alguna vez supo algo se le debió olvidar ha ce ya bastante). Por donde yo transité 10” iba todo el tiempo Craig Alexander y el juez general, el ex –triatleta Riccitello, lejos de sancionarle le iba animando, dando una clara muestra de imparcialidad anglosajona, como ocurre también en la ITU.

Paré 4’ en Hawi. El grupo se iba y un segundo grupo que pasó con nadadores más lentos también se fue. Arranqué de nuevo. Iba bastante fuerte, cazando a gente que se quedaba de esos grupos. De repente la cadena empezo a saltar y se me pasaba al plato pequeño. En cuanto apretaba fuerte los pedales saltaba más. Un eslabón andaba medio suelto. Esas cadenas de Shimano con el cono que tienes que partir, nunca me gustaron. Siempre uso Conex, que se ponen con tronchacadenas de toda la vida. Paré una primera vez y metí el eslabón con una piedra, a golpes (cualquiera que me viera…). Tuve que parar a hacer lo mismo otra vez. La gente que acababa de cazar me cogía y me dejaba: no podía poner desarrollo duro, debía intentar ir a vueltas y no podía ponerme de pie en la bici en los muchos repechos que hay.

Así iba, acoplado mirando la cadena, cuando me pasó un grupo de 3 que se cerró. Según la normativa antidrafting que los impresentables que esta prueba han desarrollado debe uno frenar (pues no vale salir de la hilera/rebufo: eso es otra roja), frenar es contrario al espiritu de la competición (no logro entender esto de ninguna forma). Cuando ese grupo de 3 se cerró iba yo mirando mi cadena a menos de los 10 metros exigidos, en ese momento llegó un juez y me saco otra tarjeta, esta por drafting (con lo talibán que soy yo con este tema). “Pero Gilipollón, yo lo que quiero es un mecánico, no chupar rueda, tonto del culo!”. Menos mal que uno no dice todo lo que piensa. En fin, que estos juececillos que deben ver un triatlón al año y quieren poner fama de dureza metiendo minutadas en sanción sin aviso alguno quizá debieran sancionar de esa forma a Craig Alexander o a Macca cuando van a 5m como iban (como muchos durante tantos Km en el grupo de cabeza) si quieren que la gente piense que las normas son iguales para todos, no sólo para los desconocidos. Así, sí tendrían fama de ser estrictos, pero para eso deberían tener agallas, no sólo pose. Estos jueces no están a la altura de la prueba que regulan, ni de la herencia para el triatlón que ésta representa, no están a la altura del mito, ni siquiera, al menos, de los 400Eur que cuesta la inscripción. Cuando se tiene una responsabilidad hay que intentar estar a la altura de ella y de la gente que depende de ella, cosa que yo no vi y me dejo bastante descontento y, sobre todo, decepcionado.

Empece a correr, pero sin mucho convencimiento. Paré dos minutillos a pedir consejo, “¿sigo o no? Tengo el mundial en dos semanas”. Arranqué a correr, pero no aguanté mucho, paré a andar y al baño (me tomé muy en serio lo de la hidratación). Asi unos diez minutos. Decidi intentar correr fuerte hasta el 20, como entreno para el mundial de larga. Al cruzarme con los que volvían ya por Alii Drv. vi que todo el mundo iba tocado; en el 15 ya sabía que correría hasta el final. Del 7 al 37 volé. Poco después de pasar la media pensé que iba corriendo realmente rápido y al pasar al lado de Dave Scott oí que me decía “Nice stride!”… era definitivo iba bien. En el 37, poco después de pasar a Cameron Brown, tras los dos kilómetros más rápidos de todos, se acabó. Tuve que llegar como pude, casi me cogen dos de los que yo había pasado antes, que hicieron que dejara de cojear el último kilómetro y corriera como alma que lleva el diablo otra vez.

Sabor agridulce. Todo salió mal en la bici, perdí la cabeza de carrera y mis posibilidades, pero supe, más o menos, reponerme y correr a un ritmo muy bueno, que hace que quiera volver a intentar hacerlo bien. Me gusta esto, aunque piense que es una pena que Hawai’i pertenezca a los EEUU y que esta prueba, que se ha dado en llamar campeonato del mundo (injustamente si es más fácil clasificarse siendo americano, si hay plazas a sorteo) y que es probablemente la de más nivel en la distancia, sea llevada por esta gente. Volveré.

Por cierto, mucho calor en la carrera a pie, como veis en la última foto, tenía mucha sed luego…