jueves, 28 de mayo de 2009

Raro, por suerte.

Hoy me levanté pronto y raro. Ya no es pronto, va pasando el día. Toda la mañana he seguido raro y ahora mismo estoy raro. Tenía medio preparada una entrada sobre Fuenteálamo y Maresme. Digo medio porque casi la tenía terminada hace un par de dias y mi ordenador, que pide a gritos una jubilación, se colgó: se me borró toda. Después de repasar el santoral, rematé con un "¡Que le den por...!", seguido de un "Me la suda" o "Me la pela", que prescribiría el Chulo, "Ya lo haré".

No lo haré. De qué me sirve hablar ahora de eso. Me he puesto a escribir sin más en un cyber, que ando sin conexión y no voy a parar a pensar mucho lo que pongo, que sale poco rentable. Ginés no necesita que otra persona más hable de lo cojonuda que es su prueba y yo ya le agradecí su ayuda y le felicité personalmente por superarse una vez más. Tampoco servirá de nada mencionar que, aunque la FETri se empeñe en intentar hacer sombra a FA poniendo Clasificatorios en la misma fecha y con más plazas para -p.e.- una copa de Europa, la gente prefiere los triatlones con personalidad: volverán a hacerlo y la gente seguirá prefiriendo las carreras con personalidad, como Fuenteálamo y Zarautz, y esa "fede" seguirá empeñada en alejarse de la gente. Ni que decir tiene, que tampoco será de ninguna utilidad decir que me parece que la pasividad en la bici desvirtúa este deporte, sin que por ello quiera despreciar a ningún rival en particular: sólo quiero hablar de lo que me gusta y cuánto me gusta y qué entiendo por "triatlón", pero el que quiera malentenderme seguirá haciéndolo aunque yo me explique para no parecer soberbio; aplicaré una vez más dicho del Chulo.

No hablaré de Maresme tampoco. No por evitar hacer una crónica tacométrica de esas en las que tanto me aburro a mí mismo y en las que me arriesgo a caer en la soberbia, una vez más, y en el culto al ego o el juego del YO-YO. Ni quiero hablar mucho del drafting, ni explicar que acatar las reglas empieza por uno mismo ni que hacerlo bien, haciendo trampas, no tiene mucho mérito más allá del de engañarse a uno mismo entrados ya en años. Ni decir de más que un juez sólo, serio, si se pone, deshace un pelotón (además puede parecer que no aprecio su labor), aunque me dé pena que una organización "novel" cargue con la culpa de todos y cada uno de los que han chupado rueda, cuando el esfuerzo y fruto de su trabajo han sido más que buenos (sólo detallitos por corregir a mi juicio)...


No voy a hablar de estas pruebas más de lo que ya he hecho brevemente, sobre todo, porque me han ido bien y cuando todo va bien no se aprende nada, se cae con facilidad en la autocomplacencia, el orgullo estúpido, en no respetar a los rivales, y en el hablar de lo pasado cuando uno prefiere esperar con ansia lo que está por venir: pretendo centrarme en trabajar y descansar, ambas cosas desde la prudencia.

Llevo unos párrafos y sigo raro, estoy contento no sólo porque las cosas han ido bien y, principalmente, me facilitan una tranquilidad económica, al menos temporalmente, que uno siempre ha sido un manirroto. Sigo raro, pero estoy bien, estoy feliz. Feliz a mi manera, tranquilo, callado y sonriendo para adentro. Ando por la calle, a veces con la vista perdida, y se me ocurren cosas que podría escribir aquí y sentirme relativamente satisfecho con el resultado, pues escribir es una manera de distanciarme de las cosas y de mí mismo. Pero no necesito distanciarme de nada porque estoy bien con todo lo que venga, evitando ese idea loca que tengo a veces de sospechar que todo está predispuesto por algo (me digo entonces que todo está "predisponible por algo o para nada"), evitando distancias con nada, porque me dejo a mí mismo vivir, con lo bueno y, qué remedio, con lo malo ("porque las cosas son así y, por eso, así están bien").


Mientras seguiré contento con reinvenarme y abandonarme al capricho propio de cuando en cuando, como si tuviera mil heterónimos y no unos pocos como Pessoa, y ser distinto a cada momento, "pra eterna novidade do mundo" (que diría Alberto Caeiro/Pessoa). Sigo raro de contento, tranquilo y sosegado, que, ya he dicho antes, es mi manera de estar así, aunque sea tan sólo porque estoy en el camino (no me refiero al camino a ningún sitio en concreto: disfruto de la travesía en sí). Por eso pienso que hablar de triatlón, más cuando las cosas han ido sólo bien y no se aprende casi nada, es dejar la vida de lado, dejarse a uno mismo de lado; quizá quiera ser algo egoista y adueñarme de mí mismo, para poder ser más generoso y desprendido con los demás, que con amigos es serlo con uno mismo.


Como en la foto, con la mirada perdida y pensando en mis cosas ya, Maresme y todo lo anterior quedan atrás en el camino...

* * *

Me han recomendado esta entrada que también recomiendo yo ahora. Es cotidiana y me gusta su forma de hablar de la realidad como si sólo fuera realidad (¡qué cosa cuando pensamos que no es así!), como esas entradas tan buenas que hace el Chulo, que de aquí a nada tendrá un club de fans de esos que no dejan comentarios.

http://elmundoderachel.blogspot.com/2009/05/la-colmena.html