domingo, 25 de enero de 2009

La técnica y la moneda de cambio

Hay una cosa que me preocupa de manera especial cuando empiezo las temporadas: la técnica. Nuestras disciplinas, exceptuando en parte la natación, no pasan por ser excesivamente técnicas al tratarse de gestos técnicos repetitivos, a priori no muy difíciles, en un deporte cíclico.


Pongamos un ejemplo de una frecuencia ideal corriendo a 90/min para los últimos 10000m de carrera a pie de un triatleta que pudiera correr en 30’. Vendrían a salir unas 2700 zancadas de 3.472m. Una ganancia hipotética de 5cm con el mismo coste energético (amparándonos en un cambio de técnica –qué obviamente es imposible que sea brusco, estamos imaginando-) no supone un incremento brutal (sólo un 1’4%) si lo comparamos con mejoras de cambios técnicos, por ejemplo de lanzamientos. Sin embargo ese 1’44% suponen 25.5” en esos 10Km. Preguntadle a cualquier atleta si quiere mejorar 25” en un 10mil sin mejorar su VO2max ni machacar más, a ver qué contesta. Y eso sin tener en cuenta que ciertos cambios de técnica nos permitirán llevar frecuencias más altas (ya sólo la forma de pisar puede influir sobre la frecuencia) y quizá ser más eficientes para nuestro Vo2max dado.

Valoramos la técnica de natación en triatlón porque son muchos los que vienen de otras disciplinas y se trata de un medio no natural para el hombre. Pero generalmente no somos muy de hacer técnica (de mí se han reído en el pasado por quitar 10’ de rodaje a pie para hacerlos de técnica). Creo que hay muchas carencias en este aspecto en el entrenamiento en triatlón.

A mí la técnica me parece fundamental, y me lo parece de entrada, al empezar el año. El gesto técnico va a ser nuestra moneda de cambio; la moneda con la que vamos a pagar nuestros 1500m (ó 3800m) de natación, nuestros 180Km (ó 40Km) de bici y nuestros 10Km (ó 42.195Km) de carrera. Deberíamos tener unas nociones básicas de economía, más en tiempos de crisis, para saber cómo debemos hacer frente a esos pagos y tenemos que preocuparnos desde el principio por tener una moneda sólida.

Desde luego para que nuestra moneda sea fuerte ha de estar cuidada desde los cimientos. A mí me gusta trabajar la técnica desde el principio, casi por principio. Si tengo que correr a ritmo en pretemporada mi prioridad será mantener el rango fisiológico de trabajo sin perder la técnica; la tendencia natural de muchos, incluida la mía antaño, es querer mantener la velocidad aún a costa de no respetar el ritmo fisiológico y generalmente a costa de adulterar la técnica (técnica muy dada por otra parte a coger vicios, sobre todo a ciertas intensidades). Por eso prefiero bajar la velocidad y respetar el gesto técnico que veo adecuado para mí, de cara a fortalecerlo para no perderlo cuando vengan los crispamientos de la competición. Otro motivo más para posponer los entrenos "de umbral" que algunos se empeñan en meter tan rápidamente. Nadando, desde hace un tiempo ya, me pego el primer mes casi haciendo exclusivamente técnica y cada año voy nadando mejor, para mis posibilidades, con menos metros de entreno (en la WC de Madrid, creo que yo era de los pocos que no había pasado de 20Km semanales de natación en toda la temporada).

Generalmente despreciamos también la técnica en la bici, quizá nuestra disciplina menos técnica en cuanto al gesto se refiere. Cierto es que una pedalada biomecánicamente eficiente es relativamente fácil de lograr. Manejar cadencias, cambios, trazadas, pelotones, posición aerodinámica “sostenible”, etc. creo que no tantos pueden decir que lo dominan del todo.

Nuestra moneda de cambio... Al igual que la moneda, nuestro gesto técnico debe estar adaptado a nuestra economía, influída por nuestro Vo2max, la distancia a recorrer, fortalecimiento de ciertos grupos musculares, peso, posición corporal y equilibrio de ciertas lazadas musculares y nuestras ganas de tomarnos en serio esta parte del entrenamiento en un deporte de machacas (me incluyo) que tiene la extraña idea de que hacer técnica “es una mariconada” (no me incluyo).

Yo no soy biomecánico. Tengo la idea clara de cómo me conviene correr a mí, dentro de mis posibilidades, y me esfuerzo por encontrar la mejor forma de hacerlo para los míos dentro de las suyas. Me esforzaré por que los míos encuentren sus nociones básicas de economía a la hora de pagar el precio que tiene su triatlón, que saquen lo mejor de sí mismos y que no dejen de hacerlo por estar desinformados o mal aconsejados. Sólo creo que, como colectivo, tenemos esta parte del entreno muy desatendida. Eso sí, que nadie espere cambios de la noche a la mañana, la técnica es la especialidad de los pacientes, los que saben ver que la suma de muchos cambios inaparentes marcan una diferencia, a partir de un momento dado, que todo el machaque del mundo no les va a dar, los que saben ver que cualquier momento es bueno para trabajarla (hasta un calentamiento).

Habrá alguno que quiera pagar con Euros cuando sólo está para pagar con dólares australianos y seguramente acabará pagando con pesetas o esas monedas turcas de antes que te permitían guardar billetes 50 millones en el bolsillo (no llegaban a 50Eur).

Os pongo aquí un foto de Juantorena, no para que nadie pretenda pagar con billetes de a billón en un tri, si no para marcar otra cosa "importante" de la técnica: si además de hacerlo rápido, lo hacemos bonito, mejor ¿o alguien me va a decir que no? Antés Bekele y Gebre, bonito estilo también, en su especialidad. Otra foto, nadando, de Popov, por buscar un ideal de técnica, que no tiene por qué servir para el tri (a menos que tengas la certeza de que vas a ir el primero y de que no va a haber oleaje). La otra, de VDB, sospechoso hasta el tuétano en sus exhibiciones en Navalmoral y Avila, tanto que entra la risa cuando lo ves (se puede encontrar en Youtube), pero con una planta de impresión sobre la bici (se podía uno comer un plato de sopa sobre la espalda de VDB cuando iba rodando). Si queréis discutir alguna cuestión concreta de la técnica en los comentarios de este blog, siempre que esté de mi mano y de la mano de los que quieran participar, adelante.



Bastante contrario a la técnica de Juantorena es el método pose de Romanov, que creo que merece la pena que se le eche un vistazo, por lo menos para la carrera (del resto no estoy yo muy a favor). Triatletas como Tim Don y algún otro británico que entrenan/entrenaban con él procuran correr de acuerdo a la técnica Pose (si lo buscais en Google, lo veréis).

Os pongo también un vídeo de Popov nadando, pero con un apunte. Cuando os grabéis la técnica, que os la graben al final del entreno, cuando estéis cansados, en tandas largas (que todo el mundo sabe posar para un 50) y mejor si no sabéis que os graban. Los vicios y errores técnicos aprovechan para salir en esas situaciones. Es la mejor manera de saber realmente cómo nadais de cara a mejorar, aunque sirva algo menos para lucirse.


Moraleja: La técnica no te hace sufrir, no te machaca, ni te apajara, no puedes fardar de machadas entrenándola (se trata del cómo, no del cuánto), no te sirve para chulear en el gimnasio… pero te entrena y te hace más eficiente: te hace mejorar.

viernes, 16 de enero de 2009

Como entrenador...

Era cuestión de tiempo. Era también una tendencia natural en mí desde que empecé a hacer deporte y me compraba libros de entrenamiento, desde el dinosaurio nadador de Counsilman y libros de Grosser a los de fisiología del ejercicio que empecé a sacar ya unos años después en la biblioteca de la facultad de medicina. Nunca me ha valido con hacer los entrenos, siempre he tenido que saber qué estaba haciendo. Supongo que eso también me ha valido llevarme "menos bien" con alguno de mis entrenadores (espero que eso no pase con mis pupilos, no quiero deportistas borregos, quiero gente que se implique en su propio entrenamiento, que sea egoista en ese sentido también: un deportista informado y concienciado es capaz de tomar decisiones sensatas cuando el entrenador no está ahí para asesorarle, va a ejecuar también mejor esos entrenos). Tras un año con problemas de salud y "recalificarme" como triatleta "de verdad" después de haber estado corriendo copas del mundo unos años, es ahora, teniendo una perspectiva muy amplia, global y experimentada del triatlón, que empiezo a entrenar a gente.




Ya escribí un post sobre entrenamiento en el que manifestaba mis "principios fisiológicos" de este arte. Hoy voy a hablar de otras cosas, así, como lo hago yo, un poco sin orden ni concierto aparente.

La verdad es que, aunque no tengo el récord de entrenadores, sí he pasado por unas cuantas manos; unas con más acierto que otras. No siempre me he entendido bien con todos (ya he dicho que siempre he sido algo intrusista, nunca me he desentendido de mi entrenamiento y siempre me he implicado en saber qué hacía para poder hacerlo mejor: algunas veces ha debido parecer una invasión o una falta de confianza, sin ser esa la intención). Además están las épocas de autoentrenamiento, que no son pocas ni breves, donde el aprendizaje ha sido brutal... brutal en todos los sentidos, porque, siendo yo una persona imaginativa, he de decir que deben existir pocas formas de "cagarla" que yo no haya puesto en práctica conmigo mismo. No las voy a ennumerar por no dar ideas de perogrullo al personal, espero que se confíe en mí cuando digo que "la he cagado" muchísimas veces con todo lo imaginable. De la misma manera, he de decir que he aprendido en todos y cada uno de esos errores, y esto es lo que considero mi bagaje principal como entrenador, ya que ha sido todo entrenando muy-muy en serio y muy-muy motivado y han sido (todas esas "cagadas") desde muy joven, cuando ya era un rebelde nadador que se autoentrenaba a ratos. A esta experiencia errática (por ser un tanto de ensayo y, sobre todo, de ERROR), de la que tanto he aprendido, se une la curiosidad por aprender de lo que la teoría del entrenamiento nos dice y se unen mis conocimientos de fisiología, bioquímica (el metabolismo no es ninguna tontería) y endocrinología que como médico no voy a poder aprovechar tan bien como entrenador, pues cuando la estudiaba yo pensaba siempre en extraer conclusiones para el entrenamiento (sí, sé que siempre he sido un buen enfermo del triatlón). Todo esto y todo lo que he visto durante años en cómo entrenaban deportistas de primera fila (no sólo en triatlón)... ¿resultará suficiente? Yo creo que falta algo.

Como persona formada en ciencia, aunque sea un poco, recuerdo a menudo un principio de Karl Popper (filósofo que asentó las bases del neopositivismo y, por tanto, la base la ciencia moderna: tranquilos que no me pongo con la filosofía). Se trata de el principio de falibilidad: para resumir sería como sentenciar "Yo también me puedo equivocar". Este principio es fundamental para la ciencia. A partir de Popper ciencia es todo aquello susceptible de ser falseado (si fuera falso); me explico: no se puede demostrar que la frase "Dios existe" es falsa, no se puede falsear (ni tampoco demostrar), por tanto no es ciencia y podríamos meterlo en el cajón desastre de la metafísica (lo que está más alla de la física)... Existe un corpus de hipótesis que pueden ser falseados y que son ciencia hasta que se demuestre lo contrario...

Vuelvo a redil, que a la cabra le tira el monte. Este principio lo aplico en entrenamiento en dos supuestos.
  1. - Si no tengo en cuenta que lo que hago puede ser un error, si no hago autocrítica, no podré corregir sobre la marcha. Me daré cuenta cuando sea muy tarde y las consecuencias serán irreparables (lesiones, sobreentrenamiento...). Además, las ciencias biológicas no son ciencias exactas (la única exactitud sería la de la matemática de caos, lo cual, a efectos prácticos, viene a ser un eufemismo), por tanto precisan de cierta flexibilidad que ampare los imprevistos de la suma de imponderables (el que pretenda controlar absolutamente todo de un proceso de entrenamiento para poder imponer un sistema rígido-de-yo-nunca-me-equivoco lo lleva claro, y su pupilo va a pagar las consecuencias: p.e. cuando un deportista "la caga", al que echan de la Blume o el que se queda sin beca no es el entrenador). Por tanto, esta autocrítica, este autocuestionarse, de la mano del "feedback", nos permite adaptarnos al proceso biológico que es el entrenamiento.
  2. - Partiendo del punto anterior, no sólo quiero plantearme qué puedo estar haciendo mal, si no qué puedo hacer mejor. Y aquí no quiero cerrar ninguna puerta a poder mejorar y aprender, intercambiar opiniones e incluso imitar o adaptar cosas que veo que van bien. Sería cerrar puertas a mis (futuros) deportistas.



¿A dónde quiero ir a parar dejando dos cuestiones en suspenso? Llevo ya un tiempo siguiendo a un par de entrenadores con los que nunca he entrenado. Sin embargo tengo la certeza de que hacen bien (muy bien) las cosas. Con esto no quiero decir que los entrenadores que he tenido no hayan hecho bien las cosas (unos mejor otros peor, ahora especificar quién es quién no importa), quiero decir que estos dos me gustan particularmente. No voy a analizar ni pormenorizar a la hora de decir por qué me gustan. Me gusta el todo. Un buen entrenador saca gente. Hacer que alguien que ha demostrado ser muy bueno vaya bien tiene el único mérito de saber cómo no lesionar a alguien. No quiero decir que los entrenadores de centros de alto rendimiento no sean buenos, probablemente están ahí porque lo son o porque se manejan bien a nivel político. Sacar gente buena de Talavera o de Mallorca es otra cosa y no deja lugar a dudas.



El primero de esos entrenadores, por veteranía (y que no se enfade, que la veteranía es un grado) es Pablo Cabeza. Aparte de que creo que tenemos un enfoque "espiritual" del deporte muy parecido sólo hay que ver como lleva a su gente en un sitio con "menos posibles" que una ciudad grande y rica, sólo hay que ver como hablan pupilos y ex-pupilos de él. El otro, que tuve la suerte de conocer en Ferrol esté año, donde competí con un "loco corazón", es Ivan Muñoz, responsable de que "esos chicos del Drac" deslumbren sin por ello comprometer su futuro deportivo, y que, con una humildad que ya tuviéramos todos (y en particular algunos que la necesitan más), me contó algunos detalles del trabajo de sus chicos. No me voy a extender mucho en este asunto porque pienso que es mejor que se visiten sus blogs, que hablan por sí mismos mejor de lo que pueda hacerlo yo: http://pablokbza.blogspot.com/ y http://mallorcatraining2012.blogspot.com/. Espero que me disculpen por haberles robado alguna foto.


Yo, mientras intento aprender de estos dos entrenadores y de lo que vaya observando (fundamental la observación), iré tirando millas con "mis" triatletas Dani Calvente (que he conseguido por fin enganchar tanto talento para el triatlón aunque se nos haya hecho algo tarde), Miguel Navarro (un junior con ganas y mucho que parender y mejorar que se tiene que ir haciendo sin prisa), Lamberto Castelló (al que espero poder inculcar el gusto por la bici que aún no tiene) y "mi" único nadador, mi amigo de toda la vida y campeón Máster andaluz de 100 y 200 E (¡ahí es nada!) Juanma Salazar. Estos cuatro y todos aquellos que se quieran subir al carro con nosotros... con ilusión como nosotros.



***

Yo ya parece que levanto cabeza con este nuevo antiarrítmico que mi cardióloga me ha encasquetado (flecainida, ojo, que nadie, si empiezo a correr por casualidad como antaño, vaya a pensar que me da alguna ventaja -más bien un poco al reves-, sólo va a permitir que mi corazón no haga lo que le da la gana -ya bastante ventaja me parece-, como no podía ser de otra forma en un espíritu rebelde). Me he decidido, tras 8 semanas corriendo, correteando, a probarme en la maratón de Sevilla (ya sé que es poco entreno, se trata de un ensayo para "fines más nobles"), de cara a hacer después Lanzarote o Niza, y volver a las andadas en esto del tri como Dios manda(exista o no), no como este año pasado de tropiezos y reincorporaciones poco duraderas.


Por cierto, tengo que agradecer el diseño del logo a mi buen amigo Arturo Hernández.

jueves, 8 de enero de 2009

Viniçius de morães


Tengo, como siempre, unos cuantos post en mente. Pero tenerlos en papel (o escritos) ya es otra cosa. No estoy muy dicharachero para escribir (no suspiréis aliviados, ya se me pasará). Como digo no estoy para hablar, pero si tuviera que hablar de la vida y se me tuviera que escuchar, me gustaría poder hacerlo como Viniçius de Morães. Voy a poner unos vídeos a pesar de que ya sé que Youtube no se estila mucho en los blog, porque la gente no puede verlos en el curro, que es donde se desarrolla el 90% de la actividad bloguera. Y además ya sé también que poner lo que parece un viejecillo metiéndose en los conciertos unos lingotazos del demonio ("agua de beber") no es "lo más", pero qué coño, soy un "flipao" de Viniçius de Morães y ahí van algunos vídeos de un concierto que dio en Italia. Mientras yo voy tomando nota para aprender a hablar de la vida... o para intentarlo al menos, por si alguna vez tuviera algo importante que decir.


Água de beber:


A felicidade:



Tarde em Itapoã:


Garota de Ipanema:



Por cierto, una recomendación: http://www.youtube.com/watch?v=pdStj4D28vY . Samba de benção. No pongo el video aquí porque se trata de una imagen fija durante los casi 10 minutos que dura la canción. El tema de Viniçius que más me gusta, por si a alguien le ha entrado el gusanillo de la samba. Que se me cuide el personal y que recuerde que "é melhor ser alegre que ser triste,/a alegria e a meior cosa que existe/ é assim como a luz no coração/ mas pra fazer um samba com beleza/ é preciso um bocado de tristeza.../ senão não se faz um samba não..."