lunes, 16 de noviembre de 2009

Hace un rato

Vuelvo en tren de Salamanca a Madrid para coger un avión a Las Palmas. Prefiero con mucho el tren, no sólo porque en el pasado los de la línea de bus me hayan puteado con la bici (también). Siempre cojo ventana, como en el avión. Me encanta ir mirando por la ventana. Y siempre cojo asientos con mesa, porque me dan la oportunidad de mirar a la gente del vagón. El trayecto tiene unos paisajes muy bonitos (y siento lo desgastado de este adjetivo, pero es así), primero con llanuras castellanas, ahora intentando recuperarse de encontrarse agostados, después el sinuoso paisaje que se ve después de Avila, con todos esos peñascales de granito y esos pardos que quieren teñir la retina de melancolía, y más tarde, antes de entrar en la urbe, las arboledas de Las Navas del Marques y del Escorial, que con su gama de colores otoñales acaban de ponerle a uno nostálgico, si es que no lo estaba ya.



En el vagón, tras sufrir un rato a un grupo de tertulianos conservadores con un sinfín de ideas para solucionar el mundo y, a ser posible, dejarlo como cuando Franco vivía, he visto como se quedaba éste relativamente tranquilo. Varias personas llaman mi atención. Hay un estudiante de medicina que prepara una exposición de casos clínicos en el ordenador; curioseo mirando entre los dos asientos, hasta que me aburro. Hay una señora tricotando con un afán que sólo he visto en algunas personas comiendo pipas. Un joven intenta aprender inglés leyendo una novela que es demasiado difícil para él: tarda mucho en pasar página y, sin darse cuenta, mueve los labios intentando adivinar como se pronuncian ciertas palabras.

Delante de mi tengo a una chica joven que se ha subido en Avila, lleva muchas pulseras en la muñeca y un gran anillo de ópalo en el que puedo verme reflejado desde aquí (tengo mala cara). Lee una novela de Patricia Highsmith. También le hace gracia la señora que tricota. Lleva unas converse All-Stars con citas escritas a bolígrafo en los cantos de la suela, como si aún tuviera fe en ciertos ideales imposibles. Se ha dado cuenta de que la he estado observando, pero no de que he estado observando a todo el vagón. No es fea, ni tampoco muy guapa, lo suficiente para pensar que cualquiera puede mirarla e interesarse. Desde que me he puesto a escribir esto ha levantado la vista varias veces para ver si miro. Parece agradable

Miro una vez más por la ventana. Nos acercamos a las Navas. Recuerdo cuando iba de Salamanca a Madrid en mis dos primeros años de carrera. Recuerdo como estudiaba un rato, tampoco mucho, mis apuntes de medicina. Recuerdo tener la edad de la chica de enfrente, con todas las cosas que me faltaban por aprender, con toda la incertidumbre, tan pendiente de lo novedoso de la vida, aparentemente recién descubierta, y con la sensación de que queda toda la vida por delante, tanto que hacer, tantísimo tiempo.

Lo recuerdo como si hubiera pasado un rato desde que lo viví, lo recuerdo y no he hecho tanto desde entonces, aunque supongo que he hecho lo suficiente y, sobre todo, que he aprendido bastante de todo y me empeño por seguir haciéndolo. Lo recuerdo, sólo ha pasado un rato, han pasado casi trece años en este rato. Hay veces que me parece que me he hecho “mayor”, que he envejecido de golpe. Son los colores del otoño: ya me he puesto meláncolico otra vez.



Por suerte dentro de un rato lo olvidaré, me olvidaré, y volveré a tener ese extraño ánimo, ánimo un tanto cansado quizá, volveré a tener esa idea vaga y persistente de que sigo teniendo 20 años, aunque, a ratos, por cosas que se me escapan la mayoría del tiempo, no tenga la misma vitalidad ni la misma ilusión ingenua.

24 comentarios:

Atalanta dijo...

Lo robledales del Rebollar sí que están tremendos por estas fechas, inundados de miles de dorados.
Piensa que dentro de trece años querrás estar justo en este espacio, en este tiempo, en este vagón, frente a la chica de las converse. A vivir. Gran post.

Furacán dijo...

Vaya me has recordado a todos los viajes en tren que me pegaba en mi época de estudiante aunque yo casi prefiero no acordarme de lo que pensaba entonces.
Buena descripción Clemen, digna de una buena novela, nos has transportado directamente hasta allí.

Ruth dijo...

Buen post para un "simple" trayexto en tren.
Es muy interesante, divertido y enriquecedor observar a la gente.
Yo lo hago sin darme cuenta... y sin darme cuenta, me creo que hasta sé algo de sus vidas por observar pequeños detalles durante un rato.

Cristo Socorro Artiles dijo...

Que pasa titán

Me gusta como escribes, me encanta como describes el vagón jejeje felicidades por todos los éxitos, a ver si nos vemos por acá.

Un saludo, cuidate.

Ferran de Torres dijo...

VIDA

A Paula Romero

Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito «¡Todo!», y el eco dice «¡Nada!».
Grito «¡Nada!», y el eco dice «¡Todo!».
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)

Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.

José Hierro

PD: es que nos provocas con tus posts, que bienvenidos sean.

Marc Roig Tió dijo...

¡¡Genial!! A mí también me gusta viajar en tren (la semana que viene voy a Suiza en tren para correr 10k). Qué observador eres, ¿eh?

Anónimo dijo...

Compadre, ese sentimiento creo que es común a todos los de nuestra generación. Es jodido darse cuenta de que ya no se es ese chaval de 20 años, y lo peor es que eso ocurre de un día para otro. Como dice Fito: "nunca se para de crecer, nunca se deja de morir".

Alberto F.

Ishtar dijo...

Clemen, no me puedes poner este post de abuelo cebolleta cuando me queda apenas 1 mes para cumplir los 30!!! ;-)). Si es que somos unos yayos ya ;-))

Besicos!

Si te lo tengo que explicar... dijo...

Supongo que es el ciclo de la vida. En el otoño, estamos otoñales; llega el invierno y algunos casi hibernamos; con la primavera florecen los planes, las ilusiones... nos desperezamos; el verano hace fluir la sangre, el calor, el sol, los días largos; vuelve el otoño, y la falta de luz, (o la luz tan especial que esta época del año tiene), la gama de colores que se cuelan en nuestras retinas, el cansancio acumulado del año...Supongo que es el ciclo de la vida. En el otoño, estamos otoñales...


A mí también me gusta el tren Clemen; lástima que cada vez haya menos posibilidades de utilizarlo. A ver si organizamos la KDD matasanos Vs. J&J.

CARLOS E. dijo...

Eres un crack!

MENDI dijo...

Que buen post, aunque algo nostálgico para los que ya no somos estudiantes universitarios, pero mentalmente desearíamos quedarnos en aquella época para siempre...

Clemente Alonso McKernan dijo...

Hola a todos, gracias por los comentarios y disculpas por alguna errata y la ausencia de tildes: por error publiqué el texto que escribí a vuelapluma en el tren, sin revisar.

Atalanta, ya me gustaría pasarme por allí con una bici de montaña o corriendo...

Furacán, supongo que lo que pensabamos entonces son lugares comunes de muchos

Ruth, yo creo que soy algo cotilla, "observador" es un eufemismo ;P

Cristo, nos vemos en breve, seguro

Marc, "cotilla" como digo arriba, vestigios blumeros, imagino, ggg.

Alberto, de verdad de un dia para otro

Ferrán, estoy viendo que tu comentario no se ha publicado, el más "bonito" de todos, voy a ver si lo recupero

Ishtar, "chiquilla" ¡qué dices!

Ironmanu, "Vs" no, que contra los J&J no se puede "Plus" se acepta

Mendi, ahora, que en sexto de carrera yo no veía la hora de quitarme aquello de encima

Clemente Alonso McKernan dijo...

Ferrán, corregido, cosas del "internet móvil"

david tripiana dijo...

Anoche te iba a escribir, y no me decidí, no se porque. Imagino que asimilando o degustando tu entrada sin más. Hace mucho que leo estas lineas que en ocasiones escribes, no solo por lo deportivo, más que nada por lo que ronda tu cabeza.
Te dejo este enlace, espero que te guste.
http://www.youtube.com/watch?v=pp5OTetLERc
Un saludo.

wallace78 dijo...

cuando me enteré que éramos de la misma quinta, casi se me cae el alma a los pies... Llevaba oyendo hablar de ti toda la puñetera vida, viéndote viajar por todo el mundo, con la carrera terminada...

Si tu has hecho poco en la vida, los demás estamos yendo marcha atrás!!

CENTRO DE REHABILITACION INTEGRAL LAS ROZAS www.centrorehabilitacionintegral.es.tl dijo...

...TÍPICA, BONITA Y NORMAL reflexión en las fechas que nos encontramos...por cierto la última foto parece sacada de central park ,mas o menos por estas alturas de año...OTOÑOOOOOOOOO...

Popi dijo...

Mu' chulo Clemente. Ahora que ya no soy alumno sino profe y los veo llegar con menos de 20 primaveras y yo con 30 ya cumplidos... Novia en Madrí durante cuatro años y yo proto-biólogo en Salamanca. Me conozco ese camino...

ser13gio dijo...

Parecido a ti, hoy iba yo de tierras burgalesas a madrileñas y por Somosierra he visto un pequeño grupo de árboles con todos los colores posibles, del amarillo al rojo. Precioso. Creo que nunca me ha apasionado el otoño, es el preludio del invierno que me gusta aún menos, pero hoy lo he visto de otra manera. He girado la cabeza unas cuantas veces, era realmente bonito.

Unos segundos de distracción en la vorágine de estos días han venido bien. En parte todo pasa tan rápido... y en parte me gusta conservar parte de la mentalidad de un adolescente, no hago daño a casi nadie.
s

Ramón Doval dijo...

En absoluto me cambiaría por el que era hace 12 años. Claro que antes también me miraba alguna chica, y ahora sólo los cincuentones. Nice to have you back, doc.

Xocas dijo...

Para mí el tren es especial, incluso el tren como lo tenemos por aquí, por Galicia. El caso es que de tantas películas, libros, pero sobre todo de tantos trayectos por paisajes impresionantes o sencillos, solitarios o no, le tengo un cariño especial. Después está el gusto por observar, mirar o cotillear (todo parecido). Yo habría acabado medio enamorado de aquella chica de las zapatillas personalizadas. Pero también habría sido la puntilla, la edad delata y distancia...bueno, ¡a veces para bien! (seamos optimistas, buf).

Juankir dijo...

cuando estás muy cansado y te sientas en tu sitio cayendo desplomado

medio camino mirando por la ventana, cafetito en el bar, charradita con el camarero, vuelta al asiento y coges la pose:

brazos cruzados
ojos cerrados
boca abierta
ummmmmmm, eso es vida!

yomordiakofiannan dijo...

uff, qué miedo, parecía que te habías hecho viejo de repente..

ya lo dice la de la estatua en los Bandos, no crezcas, que es peor

Luidgi (Luis de Arriba) dijo...

Joder, muy bueno!. Me ha encantado. Un abrazo!

jagui dijo...

Interesante comentario, aunque echo de menos un tono más informal.
Bueno, también echo de menos que, al igual que respondes casi uno por uno los comentarios, respondieses los correos electrónicos, pero supongo que no se puede estar en todo.
Saludos