jueves, 22 de mayo de 2008

CUENTAS PENDIENTES

Intento siempre no buscar excusas. No es sólo que me moleste que suene a excusa (también). Es sobre todo por evitar el riesgo de creérmelas yo mismo y engañarme en lo que a la realidad se refiere: no quiero perder la oportunidad de la autocorrección y por tanto de la mejora, de sentirme realizado... ni de ninguna de esas otras ocurrencias que tienen Bucay y esos otros psicólogos de kiosko y subliteratura barata de escaso calado. Por eso, he de decir que tengo cuentas pendientes con este blog porque estoy de lo más vago, mejor dicho, estoy más perro que Lassie. Estoy en un estado de indolencia, de inapetencia, funcionando como un autómata enajenado y sin curiosidad... estoy en un estado en el que no me gusto a mí mismo y cuyas causas no viene al caso explicar aquí; pero ya me estoy poniendo las pilas, así que ahora voy con el blog. Las cuentas pendientes que tengo son Festrival, la copa del mundo de Richards Bay y Cullera. Supongo que debiera empezar por orden cronológico, aunque me apetezca, por mis magulladuras, que éste fuera inverso.

Ya ha pasado un tiempo desde el Festrival. No me gustaría que mi tardanza en escribir del tema hiciera pensar que la opinión que me causó no fuera buena. Más bien al revés. La verdad es que la opinión que llevaba de antemano era ya buena. Sin embargo estar allí con la gente, el buen rollo que había, la sintonía de nuestras aficio, nes y gustos, la idoneidad del sitio para entrenar, ayudar y compartir conocimientos con otros, así como dar rienda suelta a una aparente y extraña vocación docente que parece que tengo (¡y oye!, que me escuchaban, eh, o eso me pareció, aunque sólo fuera a ratos)... uf, quiero repetir, espero no tener que hacer nada raro el año que viene, como irme al sur del continente africano a mitad de Festrival, y espero tener cancha con los entrenos para poder apuntarme a más actividades con la gente el año que viene. De hecho tengo ideas para la próxima edición que ya comentaré con Iñaki, Dani y Jesús... ¡se van a arrepentir de haber contado conmigo! Desde luego es algo que recomiendo a todo el mundo el año que viene.

Del Festrival, Godoy y yo nos marchamos directamente a Sudáfrica. Los dos habíamos estado acatarrados (él más que yo) del aguacero de Pontevedra (y cuando empleo esa palabra me acuerdo de la expresión “frío como el acero”) y nos enfrentamos a un viaje de más de 30 horas que sobrellevamos como pudimos. Llegamos allí el viernes, ni 48h antes de la prueba. De antes de la prueba no puedo decir mucho, más que curiosamente me pareció que, al contrario de lo que me suele parecer en estas carreras, había buen ambiente y la gente estaba maja, y no me pareció que hubiera engreimiento, soberbia y elitismo en exceso, cosa que me suele resultar indigesta en las WC y que se exacerba con los atletas de países de corte más anglosajón, que nada tienen que ver con el buen trato de europeos, latinoamericanos y orientales. Por tanto relajado, a lo que también contribuyó Ivo Clotet, con el que viajaba por primera vez siendo él el técnico; se puede establecer un ambiente distendido sin dejar de ser serio con el trabajo. Sin embargo, tras una natación de más a menos, al realizar la primera subida en bici y sentir un dolor de piernas (unas piernas de madera aquel día) que no sentía así desde junior y por el que estuve a punto de explotar,empalmamos Ramón Ejeda y yo (ya le dije después que se fió mucho de mi rueda para coger el grupo, porque nunca he estado tan cerca de mandar una caza a la mierda sin luego llegar a hacerlo). Ya esas primeras sensaciones no me hicieron presagiar nada bueno: corrí como el culo, no iba, rodé, como pude, 10Km y no logré progresar como suelo hacer en el parcial a pie. No he querido mirar parciales de chicas, pero me hago a la idea de que alguna me ganó a pie y os agradezco de antemano que ninguno lo pongáis en los comentarios. Ramón hizo una buena carrera a pie y parece que le tiene pillada la medida a su puesta a punto, siendo muy regular durante el último año. Tovar tuvo mal día y no cogió el grupo de cabeza a pesar de salir del agua ahí-ahí; le echó un par siguiendo a lo que daba hasta el final, cosa que los técnicos no suelen ser capaces de apreciar, pero que a mí me demuestra competitividad a las duras y a las maduras. Godoy acusó el catarro de más y ya desde el agua no estuvo donde debiera; a mí es un triatleta que me gusta mucho y que no duda a la hora de “tirar palante” y ser valiente (eso se ve poco, por desgracia), cuando alguien como él se retira es que no se puede (ya se vio en el Europeo, que dio, no yendo bien, lo que llevaba): ya tendrá muchas más oportunidad de sorprendernos compitiendo. En cuanto a mí, ya he dicho antes que no me gusta excusarme, pero sí me gusta encontrar las causas y buscar soluciones (imposible lo segundo sin lo primero). El catarro tras Pontevedra sé que me ha hecho perder el punto de forma que tenía antes, sobretodo a pie, y creo ya confirmado que los viajes largos me dejan muy mellado (en este viaje en particular competimos todos algo fastidiados); sin embargo, y para ser honestos, creo que no haber preparado la bici en condiciones (Soria es lo que tiene, por mucho cicloergómetro que haya hecho el tiempo para salir no ha acompañado mucho) es lo que me está haciendo bajar a correr bloqueado y no dar a pie lo que valgo, ya que no estaba mal corriendo. Pues eso, a tomar nota y a rectificar.

En cuanto a Cullera, iba, muy cargado, con intención de hacer un buen entreno, sobre todo de bici: ir a tope en ella y correr lo buenamente posible. Dos triatlones he hecho este año en España y en los dos lluvia a tope. Soy el primero en decir que no soy un fiera con la bici de monte. Pero llevo más de 17 años montando en bici de carretera y no bajo mal (aunque con los años se va siendo más prudente o más miedoso, según se mire, sobretodo entrenando), y a estas alturas uno sabe cuando entra pasado en una curva o no. En la primera curva de todas las que di entré pasado, casi me voy al suelo (Trillo caería luego ahí). Así que con los ******, si no por corbata, sí ligeramente encogidos, iba trazando el resto de las curvas. Alrededor del Km7, estabamos intentando hacer grupo y escaparnos Alberto Trillo, Josemi y yo (Antón, que ha mejorado mucho nadando y se le vera mucho por delante en carrera en cuanto se reponga de sus lesiones, se había dejado caer para ayudar al kamikaze de Posadas). En ese punto, en una rotonda gigante y nada cerrada, la rueda delantera patinó y me fui al suelo sin saber cómo. Caderazo y costalazo seco –como siempre a cámara lenta y pensando “te estas cayendo machote: toca joderse”- y luego, para sorpresa mía y de algún testigo, deslice interminablemente hasta que choqué con unas vallas que me pararon. Recuerdo que, mientras me dejaba la piel patinando por el asfalto con mi espalda y con mi culo (ahora sí puedo decir que me dejo la piel en los tri), iba pensando “¡Joder, es que no voy a parar nunca!”. Otras veces que me he caído me he subido a la bici a la misma velocidad con la que caí. El sábado estuve 3 ó 4 minutos que no me pude levantar ni respirar bien (y aún hoy me duele la cadera) y cuando pude la carrera se había ido y me dio por pensar más en Madrid y ser prudente. No acabé.

Al día siguiente me acerqué con la bici desde Valencia para estudiar “la escena del crimen”. De donde caí a donde paré fácilmente 20m (de los de 100cm). Dudo que fuera aceite como pensé en un principio (pues ya llovió por la mañana), pero si mi trasero derrapó sobre el asfalto durante tantos metros sin ir muy rápido, es que la condiciones de adherencia eran mínimas. Josemi, que también corre la Copa de Madrid, extremó las precauciones y se dejó caer y Trillo tiró en solitario, dando un recital hasta que (cuando iba metiendo 2 minutos al pelotón) también cayó en la curva más ratonera del circuito, un circuito que ya era algo ratonero en algunos puntos si llovía como llovió; es una pena que la valentía no siempre tenga merecido premio, seguro que a Alberto Trillo la próxima vez le sale; esta vez fue Josemi el que se llevó el gato al agua.

El domingo la WC de Madrid: a ver si tengo suerte y compito con algo de “duende”, que este año he entrenado bien y a buenos ritmos, pero no acabo de competir bien; casi preferiría que fuera al revés, aunque sólo fuera por eso de la rentabilidad. Como WC es de las pocas que recomiendo ir a ver (algunas son soporíferas, casi hasta para correrlas... ¡es verdad!), así que es una buena forma de echar la mañana el domingo: ¡animaos!