lunes, 23 de junio de 2008

LA CABEZA SOBRE EL CUERPO

Donosti y Zarautz eran las dos pruebas que tenía previsto hacer en Euskadi. Son dos triatlones con una solera indiscutible y el que prueba se engancha y repite. No puedo decir que esté contento con los resultados si hago un análisis superficial (la superficie de la hoja de clasificaciones), pero siempre hay que intentar hacer un meta-análisis considerando las circunstancias. No se trata de usar del perspectivismo para reconfortarse, si no de analizar por parcelas para ver qué se hace bien y qué se puede mejorar.

En Donosti, como se ha dicho, otro diluvio más. Yo con la resignación del que se ha acostumbrado a estar en remojo. Ya, con la temperatura que hubo y la lluvia, contaba con no ir demasiado bien visto lo visto en las pruebas previas. Opté por nadar con los manguitos debajo del neopreno sin estar muy seguro, pues nunca había probado. No fue mal, debí hacerlo también en Madrid y Pontevedra (aquí hasta calzoncillos de lana tenía que haberme puesto). La primera subida por el parque de atracciones fue dinamitada por Eneko, que ganó allí el 95% de la prueba. Para la segunda subida (Igeldo desde Orio) nos habíamos agrupado varios (Tovar, Pontano, Iñigo, Jon, Peru y yo) y supongo que todos nos dedicamos a tirar cuesta arriba, perdón, remar corriente arriba como buenamente pudimos en la riada sobre el asfalto y a bajar sin arriesgar lo más mínimo. Empezar a correr totalmente congelado (2 ó 3 Km con muñones) y a tirar, una vez más, de recursos mentales, ya que los físicos brillaban por su ausencia. Otra vez la lucha. Resistir es, en cierta manera, una forma de ganar cuando las circunstancias no permiten nada mejor.




Zarautz fue poco más o menos, pero con calor. También salí primero del agua sin proponérmelo y con relativo poco esfuerzo (también tuve la sensación de que yo fui el único tonto que tuvo intención de tirar). Pero nada más empezar a subir Meagas supe que iba a ser un día de sufrir “desprendidamente”. Aguanté con los Llanos y Pontano hasta poco antes de Zumaia (¿10-15Km?), pero no era mi ritmo y se me iban poco a poco. Cuando los perdí de vista empezaron a lloverme los minutos; físicamente iba fatal y por mucho que mantengas la concentración la referencia visual ayuda a marcar un ritmo. Elgezabal me pasó poco antes de Getaria en la segunda vuelta (lo esperaba desde bastante antes) y subí después el “repechaco” (hasta un 20%) con la calma del que hace ya su carrera por la subsistencia, donde el mejor ritmo es el propio. La verdad, prefiero el otro circuito, éste es 10 minutos más corto y las 4 horas son una barrera algo más franqueable (el año que gané no bajé de 4h por entretenerme con el público: 4h00’17”; no sé si podré quitarme esa espina). Bajé a correr con el aliento de Félix resoplando no muy lejos y aguanté 20Km corriendo medio mareado. Mantuve el puesto, que, dado lo mal que iba, fue para mí mi pequeño éxito del día. Nunca había sufrido tanto durante tanto tiempo y nunca había estado tan mal después de una prueba. Físicamente flojo, mentalmente la mejor prueba de fuego que he pasado, es bastante más fácil sufrir cuando vas bien. Otra vez más: la lucha.




Hace tiempo leí un libro de Reinhold Messner en el que hablaba de caídas mortales. Más bien hablaba de caídas presumiblemente mortales en las que se había salvado la vida milagrosamente. Algunos casos me llamaron mucho la atención. En una ocasión iban cuatro amigos en una cordada (creo que en el Matternhorn, pero cito de memoria y lo leí hace mucho) por una arista a cuyos dos lados precipitarse supondría la muerte segura. La nieve se desprendió y tres de ellos cayeron para un lado. En un segundo el cuarto de ellos comprendió que tirarse al barranco del otro lado era lo único que les salvaría. Todos salvaron la vida. Messner menciona que hay un estado de hiperactividad neuronal destinada a resolver el problema que hace que la vida peligre. Inmerso ya en la caída mortal, cuando se comprende que se va a morir, al despeñado lo invaden la aceptación y la calma total. Si por ejemplo, en la caída, se golpea repetidamente, no lo siente y, ya despeñado, no siente dolor alguno hasta que, por alguna de esas excepciones que facilita el azar, descubre que milagrosamente va a salvar la vida. Algunos, al creer su muerte inminente, dicen haber visto una breve película de los momentos más felices de su vida. Como oí el otro día decir a Sebastián Álvaro en la radio: “Es muy difícil morir”, eternidades de evolución nos han preparado para que nuestro cuerpo y, sobre todo, nuestra mente luchen desaforadamente por subsistir. Cuando un montañero muere extenuado lo hace al sobrepasar el límite natural, biológico, de sus posibilidades físicas, límite al que sólo se puede llegar gracias a la ergogenia insuperable de nuestra mente excepcional. En estas dos últimas imágenes vemos a Messner con su hermano Günter y la vertiente Diamir del Nanga Parbat donde una avalancha se llevó al segundo de los citados y donde ese mismo día R. Messner vagó como un espectro entre la vida y la muerte, salvándose milagrosamente al llegar casualmente a una aldea en la ladera opuesta a donde habían iniciado el ascenso; creo que es una historia trágica que tiene su interés y que ha tríado cola hasta hace poco, por si alguien se interesa.

Siguiendo con "lo nuestro", nos paramos a pensar demasiado en nuestro rendimiento físico. Desde luego no se puede ganar Zarautz, por poner un ejemplo, si éste es pobre. Pero nos olvidamos a menudo del rendimiento psíquico, y aquí me encanta que esta palabra venga de “psique”: alma, por las implicaciones metafísicas, metafóricas y porque, ya en un tono más coloquial, encaja bien la expresión “dejarse el alma”. Esta parte de rendimiento mental creo que es la que marca la diferencia determinante entre algunos de los mejores deportistas “físicamente” parecidos (hay excepciones, tipo “extraterrestre-Noya” y similares, fisiológicamente muy por encima) y lo veo aún más importante en larga distancia. Y eso en lo referente al día D y la hora H, pero la cabeza es aún más importatne entrenando, sobre todo en eso que llaman "entrenamiento invisible". Por eso hago extensiva una invitación a pelear esta faceta, no ya de nuestro rendimiento deportivo, si no de nuestra actividad vital general. Merece la pena ahondar en nuestra excepcional capacidad mental, capaz de hazañas insospechadas, capaz de convertirnos en héroes, o casi. Esforcémonos por ser, aunque sea de vez en cuando, excepcionales; sin que para eso haga falta ganar Zarautz, un mundial o subir al K2 a la pata coja: basta con dejar que nuestra voluntad triunfe y nos lleve a explorar y conocer nuestros límites y nuestra identidad última, convirtiéndonos, íntimamente, en algo así como "supernosotros", "superhumanos" (SuperGarcía, SuperDiego, SuperAlonso, "SuperLópez", etc.) esto es, con la cabeza sobre el cuerpo.





***

Por cierto, enhorabuena por ese Campeonato Iberoamericano, Sonia.


16 comentarios:

davidiego dijo...

Razón tienes al afirmar que es la mente la que gobierna y nos lleva más allá de nosotros y qué poco tiempo dedicamos a veces a descansarla.

La próxima vez querré aún con más ahínco, y podré.

Furacán dijo...

Pues ya que lo mencionas además de lo fisiológico siempre he creido que una de las mejores cualidades del "extraterrestre" Noya era su coco. Aunque no lo he tratado en persona (tan sólo me he hecho un día una foto con él) siempre lo he visto muy centrado, a pesar de su juventud y los contratiempos que ha tenido nunca lo he visto perder la compostura, ni tener malos modos, ni subírsele los humos ni nada parecido. Mucho más accesible que algún que otro tri de mucho menos nivel. Me parece un tío con las ideas muy claras,y hasta elegante en sus formas y maneras. Un campeón de los pies a la cabeza. Creo que sin ese coco a lo mejor brillaba pero dudo que llegara tan lejos (y lo que le queda)
Otras veces en muchos deportes vemos como chicos con muchísimo talento se pierden por no saberlo llevar o porque su madurez mental no se corresponde con su desarrollo físico y se me vienen unos cuantos ejemplos a la cabeza pero prefiero no dar nombres... cualquiera de nosotros seguro que conoce unos cuantos.

Saludos Clemen y suerte para las próximas competiciones, seguro que salen mejor.
Enhorabuena a Sonia también!

sermor dijo...

Caramba Clemente, te estás convirtiendo en una referencia en el mundo de los blogs. Acabas siendo citado en un un montón de otros blogs de triatlón.

Totalmente de acuerdo con la importancia de la cabeza, en todas las distancias. El soportar el sufrimiento intenso y llegar a tus límites es también cuestión de coco, y la mayoría de triatletas populares creo que andamos lejos de dar el máximo.

Furacan, evidente, alguien no es el número uno si no es un crack físicamente y piscológicamente.

Emilio dijo...

Hola Clemente, llevaba leyendote mucho tiempo y con esta entrada me he decidido a escribirte, la verdad es que creo que tienes muchisima razon, en el poco tiempo que llevo en esto la cabeza ha dado mas de si de lo que yo pensaba y ha hecho superar momentos durillos. Bueno mucha suerte para los siguientes retos, un saludo

Nacho Cembellín dijo...

Totalmente decuerdo, es la mente la que determina tu resultado final independientemente el nivel que puedas tener. Lo que si creo es que el grado de exigencia al ue te sometas te enseña dia a día que tus límites pueden estar mucho más lejos de lo que tiempo antes creias.

Pablo Cabeza dijo...

Entrenar el cuerpo es relativamente fácil. Tal vez tan solo se necesite un entrenador y una grupeta ó cuadra.

Para trabajar la mente, nada mejor que entrenar solo de cuando en cuando. Como Allan Sillitoe, el protagonista de "La soledad del corredor de fondo", que decía no sentirse tan libre y regocijado como en sus horas solo por los caminos,y tan abandonado como cuando estaba rodeado de congéneres.

La soledad es una cura y una enseñanza. Practicarla y olvidaros de vez en cuando de la cuadra. Forjaréis la mente.

H.D. Thoreau, en su "Walden" nos habla de la determinación del halcón. Se desarrolla y entrena en soledad. Aprende solo y por eso sobrevive..."Parecía no tener compañero en el Universo, ni necesitar ninguno, salvo la mañana. No era solitario, sino que dejaba el mundo solitario tras de sí".

¿Fondistas de rebaño ó fondistas halcones?

Gracias por tus textos, Clemente.

Javier dijo...

Puedes tener una buena genetica pero si te falla la azotea no hay nada que hacer .

Ishtar dijo...

Esto de los montañeros lo he leído hace muy poco y no recuerdo dónde... ya me has dejado con la intriga.

Y lo del coco... yo creo en nuestro condicionamiento genético y circunstancial (condicionado por el deporte que hayamos hecho durante nuestra vida). Eso no hay quien nos lo quite. Podemos avanzar hasta un rendimiento X. Pero en el punto que nos quedemos entre 0 y X no es más que el resultado del coco. Tanto para ser constante y coherente en los entrenamientos (ojo, que no hablo de darlo todo entrenando, porque eso creo que es más malo que bueno) como para ser capaz de ir un poco más allá, diría que incluso hasta el X+1, en competición.

Cuando veo de cerca a los profesionales compitiendo, y les veo "babear", "jadear" y retorcerse, veo que además de tener un cuerpo físicamente superior a nosotros, también son capaces de llegar un puntito más allá, que tienen el umbral de sufrimiento más elevado. Y esto también se entrena (y mejora con los años... a nuestro nivelillo, también se nota como año tras año puedes tensar un poco más la cuerda ;-)).

Besicos y enhorabuena por ganar esa batalla interna y superarte!

Clemente Alonso McKernan dijo...

Hola a todos y gracias por los comentarios.

David, descansarla sí, pero también no cansarla inecesariamente. A veces nos preocupamos de más en cosas que son "de menos".

Furacán, quizá ha parecido que menospreciaba "el coco" de javi. Ni mucho menos, el tío además es un fenómeno en eso, pero pienso que sería un máquina igualmente si corriera como un pollo sin cabeza, que no es el caso.


Sermor, yo había hecho carreras en las que pensaba que no se podía dar más de un determinado estado físico, pero de vez en cuando descubro que es posible vaciarse y sufrir más. En Zarautz toqué techo de sufrimiento, pero no sé si lo romperé cuando debute en IM. Ya lo iremos aprendiendo.

Emilio, además, lo bueno de mejorar nuestro "rendimiento mental" es que será lo único práctico (aparte de la salud)que podamos extrapolar a la vida "real" y podamos sacar partido en trabajo, situaciones difíciles, etc. (que no va a ser sólo lucir musculitos lo bueno de hacer triatlón, jaja).

Nacho, es lo que comentaba hace un segundo a Sergio. Totalmente de acuerdo.

Pablo, yo casi siempre, para bien o para mal, he entrenado solo. Ambas cosas tienen su aquel. Influye mucho el carácter de cada uno, y desde luego éste se fortalece entrenando sólo, cosaa poco recomendable del que usa del tri como una actividad de evasión (a menos que como tú muy bien dices, no aprovechemos de la naturaleza). Tenía en mente un post pendiente sobre criterio y caracter en el que quería tocar este tema; a ver si mi pereza internauta me deja.

Javier, en un grandísimo número de casos tienes razón, pero habiendo estado yo un monton de años en la blume te digo que hay excepciones (como ha señalado Furacán desde luego no dan lo que pudieran haber dado).

Gracias por compartir vuestras impresiones conmigo y un abrazo.

Clemente Alonso McKernan dijo...

Ishtar, perdona, escribíamos a la vez. De acuerdo, pero aparte del condicionamiento hay gente que sencillamente es muy buena, los portentos existen , y de vez en cuando les da por salir de sus escondites en el extremo derecho de la campana de Gauss. Lo de las babas más bien es un desentrenamiento, desentrenas cuidar tu imagen cuando vas con el gancho... y luego te arrepientes cuando ves las fotos, jajaja. Suerte el finde!

Marc Roig Tió dijo...

Muchísima razón, Clemen. Y no sólo en el ámbito deportivo. Siempre se pueden hacer las cosas un poco mejor aunque la mayoría de las veces nos conformamos con la mediocridad: siempre se puede preparar mejor un examen, hacer mejor el trabajo o regalar una sonrisa porque sí.

Ánimo!!!

loscar777 dijo...

Todo o casi todo es......coco, el poder que tiene no es medible, ni cuantificable y quizás esto sea lo que más inquieta........el no saber hasta donde eres capaz de llegar.......y por supuestísimo la "sobrecompensación psicológica" que yo siempre creo que se produce cuando llegas a un punto y nuevamente cuando otra vez llegas a él.......este es superior al anterior, ya que incoscientemente ya no consideras "esfuerzo" lo conseguido y te permite otro pequeño salto de calidad "mental".......lo dicho para mi no hay techo........si lo hay físico pero no mental.........

Arrate__Tri dijo...

Doy fe de q sufriste muchisimo en Zarautz! Yo me quedaba sorprendida en cada vuelta q pasabas en la carrera a pie pq en tu cara se veia q ibas sufriendo muchisimo pero hay seguias manteniendo el puesto...y aguantaste como un campeon los 20km !

Nose de donde sacaste fuerzas para acabar y encima manteniendo el puesto pero eso si que tiene merito!

Muchas suerte en las proximas pruebas y espero verte mas por el Pais Vasco!

Santa dijo...

Tras mucho tiempo leyendo esto... Los elogios que podría decir son conocidos (acabar una carrera, competir al máximo nivel, afán de superación...) creo que por fin voy a coincidir contigo en un tri... he leido por ahí que vienes a Corrales... te veré en la salida... Es que he pensando que lo de seguirte... creo que no es mi guerra... Como alguien dijo... Combatirse a si mismo es la guerra más difícil; vencerse a sí mismo es la victoria más bella. Ahora ando en fase de vencerme a mí...
Pd: por lo menos te veremos en la meta esperándonos :D

Anónimo dijo...

Ganar o perder... lo que importa es el riesgo. El riesgo que sientes cada vez que te pones a prueba, te mides contigo mismo. Eso es lo que me pone el estómago del revés antes de salir en una carrera a ritmo de meeting. esa sensación que comentabas en la que la cabeza toma las decisiones adecuadas. No piensas en "se ha abierto hueco, voy detrás..bla,bla,bla" NO, SIMPLEMENTE YA ESTÁS AHÍ, tomando decisiones y haciendo lo que sabes hacer ¿de manera inconsciente? más bien diría por instinto (siempre que las fuerzas acompañan, claro, si no lo ves desde la barrera). También creo que por mucha cabeza ésta no puede suplir carencias físicas y darle demasiadas vueltas al tema psico tampoco es saludable.
Take it easy!! o el lema de movimiento y fluidez de los surfistas.

Sonia

Clemente Alonso McKernan dijo...

Hola otra vez y gracias por los comentarios.

Marc, de acuerdo. Hay que hacer por sonreir más, eso también es cierto.

loscar777, hombre, yo creo que techo "mental" también, aunque siendo algo mucho más intangible podemos decir, en términos matemáticos y para estar más de acuerdo, que tiende a infinito, supongo, dependiendo de cada situación.

Arrate, nos veremos en más pruebas antes del próximo "junio vasco". Animo!

Santa, espero qu fuera bien Corrales. Nos vemos en el Segundo!

Sonia, de blablabla nada, que hablas de relevo y a la hora de la verdad, en lo que a este post se refiere, os venís abajo y no lo hacéis.

Un abrazo a todos!