miércoles, 6 de febrero de 2008

¿Sólo endorfinas?

He estado unos días algo fastidiado con dolor de muelas porque se me rompió un empaste. Tenías unas crisis de dolor que me dejaban bloqueado. Me costaba hasta hablar. Trataba de marginarme de la gente en estas crisis porque temía convertirme de un momento a otro en la niña del exorcista o en Hulk (he estado haciendo muchas pesas). Nunca sabes si te han dado de comer furtivamente después de las 12. Esas crisis me venían a durar unos minutos y cuando pasaban me invadía una sensación de bienestar, casi placer, en la que yo estaba hasta contento.



Hace unos días “TriaAndrés” escribía un post sobre las endorfinas, que nos describía como adictos a las endorfinas producidas por el machaque. El post estaba bien y me acordé de él en uno de estos momentos post-crisis en los que las endorfinas me salvaban, como diría Chiquito, de “cagarme en mis muelas”. Y me dio por pensar.



El tema da qué pensar. Desde luego los yonquis lo dejan todo y se abandonan al placer opiáceo. W. S. Burroughs se pasó una temporada en su apartamento de Tánger mirándose la punta del pie, parando sólo para conseguir más droga. Fue esto lo que le decidió a hacer una de sus desintoxicaciones: dentro de su paraíso narcótico le pareció raro estar un mes mirando la punta de su pie, por lo demás no tenía queja ni carencia. Lo cito por ser uno de los mayores yonquis conocidos de la historia. El autor del “El almuerzo desnudo” (libro que he empezado tres veces y que he abandonado tres veces en la misma página, por no tener estómago) y “Yonqui” murió de viejo con más de 90 años; lo digo para que quede claro que no pretendo ningún tono moralista. Es evidente que las endorfinas y sus análogos sintéticos enganchan y da un miedo que ni se me ocurriría probar opiáceos mayores, que el que es vicioso es vicioso y ya tengo bastante con el tri. Pero hay más cosas que hacen que estemos enganchados al deporte, en nuestro caso a un deporte de fondo. Para mí es clave ese llamado estado “flow”, ese momento mágico de fluidez total. Ese momento en que vamos como en un túnel, corriendo rápido como nunca antes, sin oír nada, con una técnica cojonuda, la piel de gallina y un silencio total... en un estado que roza lo que debe de ser la mística. Es una sensación que se tiene pocas veces.

La sensación contraria de lo que me esperaba a mí en el dentista. Yo lo siento, pero habría que hacer un estudio de cuántas revisiones dejan de hacerse anualmente por culpa de la película “Marathon Man”. Yo salgo con las piernas contracturadas y los pantalones calados (pero de sudar, eh, nada más), tanto que hasta me llega a gustar el tunning bucal de Risitas y su Cuñao, pero al final he cedido y fui.







Hablaba del tema de las endorfinas el otro día con Ahinoa (sufridora del 1,2,tri) y David (triatleta IM). Son médicos (no como yo que soy licenciado, con lo que, si no me hubieran dolido ya bastante, podría darme con un canto en los dientes) y bromearon diciendo que habría que hacer la prueba con Naloxona, que se usa para revertir intoxicaciones con opiáceos, 10’ después del machaque. Yo ya le he dicho a Ahinoa que si funciona nos forramos vendiéndolo a las sufridoras/es para desenganchar a sus parejas de esta adicción.



Aquí cada uno tendrá una opinión. Pero reducirlo a la bioquímica es simplificarlo un poco. Y bueno, si resulta que son las endorfinas, como ya he dicho, Burroughs llegó a nonagenario y hacer tri es algo más ameno y sólo un poco más caro que darse a la heroína. Mientras, a mí lo que me gusta es el camino, entrenar; seguro que no soy el único. Puede que nos llame su dureza, que hace que tenga siempre algo de reto. También los habrá que les guste porque son buenos haciendo tri, yo llevo ya unos cuantos años flojo como para que sea eso, pero “Vanitas vanitatum, et omnia vanitas”, que reza el Eclesiastes; aunque de la humildad, requisito obligado de un buen fondista, hablaremos otro día. Quizá alguno haga tri por estar en forma. Por chulear en el gimnasio (alguno hay)... ¿Qué sé yo? Habrá mil motivos. Sin embargo, yo animo a que se busque ese momento de fluidez, para mí no tiene precio; será que engancha también y somos todos unos viciosos (desconfiad del que diga que no tiene vicios, a menos que su vicio sea mentir).

Mística”... y épica... ¿qué le vamos a hacer?: triatlón.

12 comentarios:

Mabel dijo...

¡Me he quedado endorfínica!
Claramente nuestro cuerpo tiene que estar enganchado a algo, menos mal que en nuestro caso es el triatlón. La diferencia entre unos y otros es el grado de enganche.
Saludos

Ishtar dijo...

Pues creo que yo hago triatlón para ver si siento en algún momento el "flow" ese, porque yo lo que noto es un coeficiente de rozamiento con los elementos que ni te cuento ;-))

Seguiremos buscando, como ponía en las tapas de los yogures... ;-)

Besicos!

Ruth dijo...

Hello Clemen,
podria empezar por decirte que si yo soy sport-adicta, deporte-dependiente, vigorexica...
Pero todo eso ya lo sabes.
Sólo decirte que me encanta tu blog. Chapó!
Te seguiré

diego dijo...

3569 sesiones fastidiado, cansado, sufriendo, etc etc = 1 sesion "flow". Por estas cosas no hablo con ciertas personas de tri.
de momento me compensa :-)
me gusta tu blog!
saludos,
Diego.

Clemente Alonso McKernan dijo...

Mabel, mientras haya vida y no se deje todo, como hacen los yonquis de verdad, por mí, que viva la adicción.

Ishtar, yo creo que lo habrás experimentado. Es algo sutil. No te llegan superpoderes, pero la concentración y la fluidez son totales. A mi p. ej. me pasó cuando gané Zarautz, fue como si hubiera salido solo. Como toda la presa que retiene el inmenso caudal de entrenos desbordándose. Esto me ha quedado demasiado lírico, no me lo tengas en cuenta pero me entiendes, ¿no?

Ruth, pero si tú lo llevas de cine. No sé de dónde sacas tiempo.

Diego, los astronautas se pasan media vida entrenando para estar unos días arriba. ¿Les compensa? Salvando las astronómicas distancias, a mí sí. Y seguramente a ti también: tantas sesiones... jaja.

Gracias por los comentarios y animo!

Triluarca dijo...

A mi eso del flow solo me ha pasado una vez en la vida, en Roth 2004

TriKer dijo...

Clemente, sigue así, con estas rayadas que son la mar de entretenidas e interesantes!!

Yo no he conseguido muchos estados de esos mágicos, pero lo que si está claro.. que hay algo más que las endorfinas.. quizas esta "droga" sea la que provoca que quieras entrenar aunque toque descanso, que necesites correr aunque estes lesionado.. pero cuando llevas parado tiempo, cuando has encontrado utilidad a las horas muertas que antes dedicabas al entreno (la familia, o lo que sea...).. lo que nos llama no es esto, es el deseo de disfrutar del viento en la cara, de sudar, de sufrir.. de sentir que estas vivo... y esto, ya no se si son las endorfinas o la locura...

Muchas gracias por el blog, te enlazo en el mio, aunque no es ni la mitad de interesante.

Saludos

Clemente Alonso McKernan dijo...

Pues yo creo que es algo que se puede lograr más a menudo. Hablando de corrientes de entrenamiento del grupo de Pascua en la BLUME, algo menos de machaquismo y un poco más de sistemismo. Es decir descansar un poco más, que si no ni flow ni nada. SOLO ENDORFINAS POSTREVENTAMIENTO.

Gracias por los comentarios.
Saludos y Animos

Furacán dijo...

Bueno yo creo que el estado ese de "flow" lo he sentido unas cuantas veces, la última este verano en una competición de 6 km por la playa y la verdad es que es una pasada.
Me ha sorprendido que mencionaras el concepto de flow, la primera vez que lo leí fue en el libro de Total Immersion (ese capítulo fue lo que más aproveché del libro y lo recomiendo) y desde entonces he querido saber algo más de él. ¿Has leido el libro del Dr. Csikszentmihalyi (joder he tenido que buscar el nombrecito jaja)?
Me parece un comcepto muy interesante.

Saludos!

RANZA dijo...

Yonquis totales hasta límites insospechados. El otro día en una tarde de aburrimiento trabajando en una pisci de soco completamente vacia, me descubrí a mi mismo calculando distribución de horas a la semana.

Sueño + siestas + transporte + comida + trabajo + lectura y ordenador + varios = me quedaban 56 horas para entrenar a la semana, Y coño solo entreno 20, ¿donde se me van esas 36?, si tuviera más fuerzas tengo tiempo de sobra para entrenar más!!

Lo que digo completamente enfermos, pero en mi caso bendita enfermedad esta dl tri.

Clemente peazo de blog!! eres un maestro!! :)

Pablo Aznar

Anónimo dijo...

Hola! Soy una atleta infiltrada entre tanto comentario tri. Lo que quiero decir con esto de atleta es que nosotros, por regla general estamos menos enferemos, casos hay sí, pero no tan abundantes ni tan flagrantes. Os digo una cosa.. todos vosotros estais enfermos y lo se y lo afirmo asertivamente porque en mi piel he experimentado lo que comentaba Triker, me he sentido una triatleta frustada queriendo incluso cambiar el atletismo por triatlón. Al final no me he dejado engañar.. de momento.
Me han gustado mucho todos los comentarios quizás porque al final todos tenemos lo mismo en común y me siento como en casa a pesar de no conoceros de nada.
Chau!

Clemente Alonso McKernan dijo...

Hola otra vez,

Furacán, gracias por el apunte. Ya lo buscaré que no tenía ni idea. El nombre no lo repito, que acabo de salir de entrenar y las endorfinas me tienen obnubilado. Como siempre aportas algo más, sabe (="que sepas") que ya soy un asiduo de tu otro blog.

Ranza, 20 no está mal. ¿Las otras horas? Amigos, musica, cine, libros, cañas, tapeo moderado... qué sé yo. Y cuando no nos quede tiempo se nos antojará perderlo.

Atleta anónima: ya caerás en las garras del tri.

Saludos a todos