jueves, 29 de noviembre de 2007

ACTITUDES




En las imagenes vemos primero la hora de los valientes en la última olimpiada, el momento en el que los que quieren algo van a buscarlo y se hace el corte. En la segunda la otra cara de la moneda: al fondo vemos a Harrop que ha sido pasada a última hora después de darse ella sola una paliza en un carrerón de antología (también hay que decir que Allen hizo la carrera a pie de su vida).

Llevo unos años ya pensando en esto y aunque yo no he estado al nivel necesario para aplicar este planteamiento no por eso voy a dejar de pensar de esta forma. Me gustaría mencionar varios ejemplos de carácter trivio-histórico antes de empezar, espero no resultar muy pesado. Scanderberg, héroe albanés que venció al ejército turco en el sXV perseguía en una ocasión, para matarlo, a un soldado suyo que intentaba salvarse con toda suerte de humildes súplicas sin resultado, por lo que a última hora decidió el soldado defenderse con la espada; fue esa resolución la que le salvó la vida aplacando la furia de Scanderberg al verle defenderse honrosa y valientemente. Dionisio el viejo, tras un largo sitio se apoderó de la ciudad de Regium, que había sido defendida bravamente por el capitán Pitón (por favor, nada de chistes fáciles), cuyos parientes, incluido su hijo, habían sido mandados ahogar el día antes de capitular por Dionisio el viejo; después Pitón fue despojado y arrastrado por la ciudad mientras era azotado e insultado, mientras él permanecía con valor sin derrumbarse, rememorando en voz alta la honrosa causa de su próxima muerte; así hasta que las tropas de Dionisio dejaron de animarse con esas bravatas y empezaron ablandarse con el sorprendente valor y aguante del prisionero hasta llegar al punto de amotinarse en contra de su líder. Pompeyo –y termino ya con estos ejemplos- perdonó al pueblo de los mamertos en consideración al ciudadano Zenón que pidió cargar con la culpa pública con la condición de que sólo pagara él. “Navigare necesse; vivere non est necesse” arengaba Pompeyo a sus hombre en una ocasión en que se amotinaron y no querían salir a la mar; la acción por encima de la vida pasiva. Hay valores que a día de hoy parecen no estar de moda, esperemos que no sea la hora de los lacayos.

Estos ejemplos de valentía no suelen ser reconocidos por la jerarquía al mando, probablemente porque la mayoría de estos cargos han llegado hasta ahí lamiendo culos, a codazos (por lo que cualquiera les parece una amenaza) o siendo fáciles de manejar, lo que les hace aptos para ser muñecos de paja. Sin embargo en la memoria popular gente del deporte como Agassi o McEnroe permanecen en la memoria popular más que Sampras, mejor tenista, o, por poner un ejemplo que nos es más cercano, Chiapucci es más añorado que Bugno, a mi juicio bastante mejor ciclista en su momento. Javier Gómez Noya es, a mi modo de ver, un ejemplo de lo que un campeón tiene que ser fuera de la carrera; humano, moderado, humilde, accesible y amable con todo el mundo aun cuando eso resulta difícil para deportistas tan conocidos como él, que son a menudo, casi casi, acosados. En Pulpí en 2006, Javi ganó con una eficacia demoledora. Sin embargo creo que la gente aquel día agradeció bastante el ataque que Iván hizo en la bici, suponiendo que era la única opción que tenía de ganar, aún cuando todos en el grupo de cabeza (incluidos los que iban viendo las estrellas como yo) sabíamos que aquello no iba a ninguna parte (ojo que no pretendo restar mérito al triunfo de Javi, no es esa la cuestión). Este año en Baeza Iván era el mejor corredor de largo, sin embargo fue el primero en empezar a atacar. Lo de Eneko ya es caso aparte, es un fuera de serie y su comportamiento, sobre todo en competición, es intachable. Actitudes. Llevo un par de años que con ir ahí tengo bastante, pero no es la forma que quiero emplear para competir. Hacer del triatlón un deporte de dos especialidades con un intermedio ciclista nos empobrece a todos mucho. Ojo, esto no es una crítica al drafting en general, es una crítica al acuatlón con bici intermedia, que es lo que viene a suceder en la mayoría de triatlones drafting, una crítica a esa actitud un tanto borrega de la que yo, por ejemplo y por insuficiencia, he hecho gala últimamente. El tri de la olimpiada de Atenas, aunque nos fue tan mal en hombres, es el mejor triatlón que he visto, en parte por culpa de Iván ya que todo el mundo le tenía miedo corriendo, con ataques desde el principio y una banda de triatletas rabiosos por ganar y abrir brecha… qué pena que Eneko ese día no tuviera carta blanca para hacer su carrera y sea una persona de palabra (si hubiera podido hacer su carrera la hubiera liado parda, en contra de lo que pregonaban algunos antes de la prueba estuvo a las duras y a las maduras).

De cara al crecimiento del triatlón me parece importante que esto sea vistoso para el público y con actitudes pasivas en la bici no lo es. Parte de la responsabilidad está en las organizaciones, que deberían buscar recorridos exigentes, y parte está en los triatletas que deberíamos evitar que el triatlón olímpico fuera aburrido, hasta para los que compiten, durante aproximadamente una hora. Por eso reincidir en lo de la actitud. Curiosamente en triatlón su importancia queda limitada casi al completo al segmento ciclista, donde las circunstancias personales de cada uno salen a la luz… gente que no puede tirar, gente que no quiere tirar, gente que tira sin tirar y gente que le hierve la sangre porque es la que tira siempre. Nadie está obligado a tirar, cada uno coge su estrategia (está claro), pero creo que hay que tener algo de estilo. Hace tres años hice mi primer triatlón de larga en Ibiza y aluciné con los grupos que se hicieron por detrás. Cuando yo empecé a hacer triatlón no había drafting y era algo vergonzante que te viera alguien, no ya a rueda, si no demasiado cerca de otro triatleta; el año pasado en la misma carrera me comentaron que hubo gente (incluso alguno que va de triatleta purista por la vida) dando relevos incluso; vamos a ver, no se le puede echar la culpa de esto a los jueces en primer lugar, hay que echársela primero a los triatletas que desvirtúan la prueba. Una vez más, también en larga, la actitud es importante.

Hacemos triatlón: nadar, bici y correr a simple vista (todos pensamos que es más que eso); hagámoslo bien, pero no “bien” desde un punto de vista maniqueísta o moral, si no de una forma que nos permita llegar a la esencia de nuestro deporte, no siendo simples figurantes. Cambiemos de actitud o, al menos, intentémoslo. Este es uno de mis objetivos para este año, espero que mis piernas me dejen.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Volver a empezar

Montaigne empieza sus ensayos diciendo “Éste es, lector, un libro de buena fe". De la misma manera me gustaría avisar que es éste un blog de buena fe.

Llevaba ya un tiempo dándole vueltas al asunto. La verdad es que no soy yo de esas personas muy aficionadas al mundo de la informática, internet o cualquiera de sus productos; se me hace que pierdo mucho tiempo. Sin embargo, entrando de vez en cuando a leer blogs, webs o, por alusión y previo aviso de alguien, foros, me parecía que la forma de contar las cosas era algo diferente a cómo lo contaría yo… muchas veces por falta de información, por hacer un análisis simple o, incluso, por malmeter, con intereses muy parciales. Por eso me pareció una idea (no sé si buena o mala) interesante que alguien hablara de triatlón como a mí me gustaría que se hablara, aunque para eso tenga que ser yo el que lo haga. No pretendo decir nada sorprendentemente nuevo, amplio, ni exhaustivo… sólo contar cómo lo vivo yo. Tampoco querría hacer de esto uno de esos blogs un tanto aburrido que cuentan “Hoy he hecho 6x1000/3’ a…” ni tampoco un tablón donde pinchar las machadas que yo me creo que he hecho. Sólo quiero hablar del triatlón que yo hago y siento como se lo comentaría a un amigo tomando un café en la terraza de un bar, con calma, de un modo personal, humilde y casi íntimo, huyendo, espero, de toda afectación o soberbia, más posibles cuando se habla de uno mismo. Hablar de enfoques, entrenamientos en general (de los que todos podamos aprender algo), competiciones (propias y extrañas), viajes, experiencias, etc. con la ayuda de todo el que quiera participar con sus comentarios.

Estuve pensando el nombre de este blog un tiempo. Se me ocurrió relacionarlo con el mito de Sísifo, que me pareció bastante relacionado con el proceso de entrenamiento de la mayoría de los triatletas, siempre empujando la piedra hacia arriba y nunca satisfechos antes de que caiga rodando para abajo otra vez. Pero este mito está ya asociado al existencialismo, cuando los triatletas estaríamos voluntariamente más adscritos a otras corrientes más vitalistas y para hablar de Ícaro ya son demasiadas las temporadas en las que he petado por venirme arriba con los entrenamientos. De todas formas hay estados de ánimo como para asociar con mil corrientes filosóficas y mitos, así que buena gana. Al mismo tiempo, otros nombres de blogs de triatletas basan su nombre en la prueba que preparan; para mí no hay un objetivo en sí, para mí importa el proceso (tanto físico como psíquico, entendiendo psique etimológicamente: alma), no la competición final, que puede salir mejor o peor. Nombres… Como reza el eslogan de un anuncio de televisión, siempre un nombre sencillo es mejor, y el más sencillo para mí, el mío.

La mayoría ha empezado a entrenar ya para esta temporada que se avecina. Yo sin embargo tengo unos cuantos días más de descanso y empiezo a preparar las cosas para una mudanza más. Por imperativo económico, gracias a la inestimable ayuda de la junta de Castilla y León que juzga oportuno no darme una sola ayuda, tengo que mudarme a entrenar a Soria. Supongo que el frío me curtirá un poco por allí. De todas formas, aunque entrenar allí no era lo que tenía pensado, Soria es un buen sitio para concentrarse en el entrenamiento y no distraerse ni con los obstáculos de la gran ciudad ni con tonterías de ningún otro tipo. Como se dice “un sitio para el recogimiento”, que en cierta medida era lo que me pedía el cuerpo.

Empieza una nueva temporada. Eliminar el sedentarismo que se ha apoderado de nuestro cuerpo durante estas semanas de descanso. Reencontrarse con las sensaciones y con la soledad del fondista y todas sus horas de introspección forzosa. Luchar contra las barreras y topes que nuestro cuerpo se empeña en adoptar. Buscar otra vez con tesón esa fluidez, ese momento en el que nos parece que hemos nacido para hacer precisamente eso... triatlón. Recuperar esa identidad que hace del fondista en general y del triatleta en particular alguien con una fortaleza espiritual especial y diferente. Volver a empezar... mucha suerte.

Empieza una nueva temporada y empieza este blog. Bienvenidos y saludos