lunes, 5 de mayo de 2014

Natación, juguetes: haz que valgan.

Cuando entrenamos la natación podemos servirnos de una serie de herramientas con el distinto materiar disponible (de ahora en adelante "juguetes"). Lo más habitual es utilizar una tabla para hacer piernas, unas palas, aletas, pull, bañadores de arrastre... Este material nos brinda la oportunidad de trabajar ciertos aspectos de manera muy específica, pero, sobre todo, los que entrenamos sin supervisión, hay veces que lo usamos para escurrir el bulto y no sólo no estamos aprovechando la oportunidad específica que dicho material nos brinda, sino que a veces permitimos que ese "escurrir el bulto" nos perjudique. Tengo el vicio de fijarme en cómo entrenan los demás, a veces hasta parece que me paso de listo y les doy mi opinión (pido permiso antes, y siempre preguntando por si hay algo en ese proceder que se me escapa), a veces aprendo cosas, otras veces veo cosas que no me cuadran y, si hay confianza, intento ayudar. Así que mi idea hoy aquí es hacer notar algunos de los, a mi juicio, errores más frecuentes que cometemos los triatletas en la piscina (sobre todo, insisto, los que entrenamos sin supervisión). Vayamos por partes (por "juguetes"):





- Palas: Soy un gran "fan" de las palas, pero creo que es donde más a menudo veo un uso inadecuado entre triatletas sin "pasado nadador". El error más frecuente es usar palas demasiado grandes. Cuando usamos una herramienta debemos tener en cuenta que cualidad específica nos permite desarrollar. Así, cuando usamos una pala demasiado grande lo suyo sería, aprovechando que "movemos más agua", utilizarlas para el desarrollo de la fuerza específica, ya sea con series cortas o trabajos a cierta intensidad donde realmente movamos la pala una velocidad que nos sirva. Sin embargo, ya sea por comodidad, por fatiga, despiste o no tener claro el objetivo de cada trabajo, veo a menudo gente haciendo trabajo en series relativamente largas con palas demasiado grandes, gente que no "mueve la pala", sino que, si se me permite la metáfora, "la escala". Esto último, a mi juicio, tiene, de entrada, varios efectos negativos: por un lado va a facilitar que adoptemos frecuencias de braceo demasiado bajas, cosa que para aguas abiertas y "la melee" de los triatlones no interesa (y es un patrón difícil de quitar); por otro vamos a delegar en la "efectividad" de la (gran) pala lo que debiera buscar una técnica decente (no digo ya buena, que hay quien, en aguas abiertas, la relativiza) que no se obtiene o se pierde; y tercero, como la pala grande nos permite nadar a un ritmo decente con relativo poco esfuerzo más allá del "coste muscular", al final, ni siquiera vamos a estar en las zonas de trabajo que se buscaban. Resultado: no las muevo, me baja la frecuencia, "me da una técnica" que realmente no tengo y ni siquiera estoy currando en la zona. En los últimos años he ido bajando el tamaño de las palas que uso y, dentro de cada temporada, a medida que se acercan los triatlones, paso de palas medias a palas más pequeñas, intentando mantener el crono (así facilito que suba la frecuencia). Las palas grandes las puedo usar para trabajo de fuerza específica o trabajo de intensidad donde la pala sí la muevo a velocidades útiles. Otro posible truco en épocas de fatiga es llevar a la piscina unas palas extra de "plan B" algo más pequeñas: si por lo que sea ese día no las muevo, me paso a las pequeñas. En definitiva se trata de hacer que la pala sirva para lo que se pretende, no, como he dicho antes, que me sirva para escurrir el bulto.





















 - Pull: Personalmente soy más de usar doble pull (sí, dos pulls normales pegados) o pulls que den cierta flotabilidad. El motivo inicial, aunque con contrapartidas como se verá, es doble: como fondistas queremos una posición hidrodinámica (no somos velocistas con una batida fantástica) luego mayor flotabilidad en el tren inferior (que en triatletas, por norma general, ya es algo "más denso de la cuenta") va a darnos una posición más horizontal, más hidrodinámica, que a su vez, matando dos pájaros de un tiro, va a coincidir con la posición que nos da el traje de neopreno, usado para la gran mayoría de los triatlones de LD, permitiéndonos trabajar los apoyos en el agua con una posición corporal igual a la que nos da el neopreno. En segundo lugar, ya más obvio, "anular" las piernas nos permite concentrarnos en hacer un trabajo específico de tren superior y, si fuera el caso, darle tregua a las piernas si vienen zurradas de otros menesteres en bici o a pie (hay quien piensa que no hay que trabajar piernas, de esto hablaremos otro día, aunque daré mi opinión cuando hablemos del siguiente juguete). Con doble pull veo a menudo que la tendencia es luchar "de cintura para arriba" contra la posición que te da el doble pull. Es decir si siempre miro con un cierto ángulo, intentar mantenerlo con pull, cosa que nos da dos problemas: no sólo no nos dejamos ayudar por la herramienta para que nos coloque, sino que adquirimos peores vicios para cuando nos la quitamos (es típico que duela la espalda cuando se hace esto); lo suyo es intentar mirar más "hacia abajo", sentir el agua "menos en la frente, más cerca de la coronilla", buscar puntos de referencia nuevos con la mirada. Otro problema es "reubicar" el agarre: si ahora voy más horizontal quizá me toque replantearme si estoy haciendo el agarre bien (que alguien supervise, una vez más, es lo ideal). Por último, el doble pull es una herramienta perfecta, otra vez, para escurrir el bulto: es fácil ir rápido con él, me corrige la técnica (la posición corporal) y es fácil que no vaya en la zona de trabajo a la que me despiste. Mi experiencia persona es que si abusamos de él nos va a costar mantener la posición sin él y, aunque por norma general entre triatletas, sobre todo de LD, nuestra patada no contribuye mucho a la propulsión, sí que nos ayuda a muchos a mantener una buena posición corporal y, con suerte, al menos, podremos sacar una pequeña sinergia entre patada y brazada, por lo que yo no abusaría del doble pull ni dejaría de alternarlo con algo de trabajo de patada ni de nado sin él (pensando en mantener la posición ayudado de la patada). En cuanto al pull normal, para niveles medios y bajos, no soy muy partidario (gusto personal, ojo), pues inhibe la posible contribución al mantenimiento de posición por parte de la patada que ya le resulta difícil al triatleta que no viene de la natación y, a dicho nivel, hace que el trabajo se realice a velocidades mucho menores, cosa que me hace plantearme si lo que se trabaja transfiere bien a velocidades reales (insisto, cuestión de gustos, no digo que esté mal y acoto este reparo al mencionado nivel de agua). Otro posible uso sensato del pull es como apoyo (asistencia) aprendiendo o modificando gestos técnicos: me asiste de tal manera que me puedo concentrar en hacer esas modificaciones.

- Palas-Pull: Éste es el "inventazo" para escurrir el bulto, sobre todo si se usa doble pull o un pull que flote bien. Si usas esta combinación asegúrate de estar en la zona de trabajo.





- Tabla: Lo comentaba antes, algunos dicen que no hay que trabajar piernas. Yo no estoy de acuerdo, al menos por norma general (quizá sí para algún caso particular). Para la gran mayoría se trata de una inversión poco rentable pretender grandes ganancias de la propulsión que da la patada, pero creo que merece la pena adquirir unos mínimos por varios motivos. El primero, que hemos mencionado antes (y vamos de menos a más nivel en el agua), es conseguir una patada que nos ayude a mantener la posición corporal más hidrodinámica, tanto en el plano frontal (hablamos anatómicamente, ojo, si estamos nadando, ese mismo plano sería horizontal -o eso queremos-) como movimientos compensatorios a través de cadenas cruzadas que nos permitan estar más centrados en el eje longitudinal (craneocaudal) (esto último no nos lo va a dar el neopreno si tenemos tendencia a "culebrear", pero de esto y de la goma quizá hablemos otro día). El segundo motivo es no negar la posibilidad de que tengamos cierta habilidad y, si bien es difícil sacar una buena propulsión (por técnica o "por motor") de nuestra patada, quién nos dice que no vamos a ser capaces de sacar un mínimo de eficiencia en el nado con la incorporación de una ligera modificación del gesto técnico que no nos va a hipotecar "nuestro motor" ni nuestro proceso de entrenamiento; me niego a tomar como norma decirle a nadie que no puede con algo, prefiero ser optimista e intentarlo, pero antes de claudicar siempre intentarlo, cualquier ganancia que venga será bienvenida. El tercer motivo es recordar que la natación en triatlón no es la distancia que figura en el banner de la web, son, por norma general, unos 200-400m muy fuertes, donde se deciden las posiciones, y el resto ya a ritmo (no el tuyo, el de los que te rodean), hasta completar la distancia total. En pruebas con drafting es fundamental y nadar a menos de 1'10" sin una buena batida es muy difícil y, en mi opinión, sí compensa hacer un buen trabajo de patada (y transferirlo al nado que seamos capaces de desarrollar esos 200-400m). En pruebas largas se puede argumentar que no es tan determinante porque luego no se va en grupo o porque el tiempo del agua para el computo total no es tanto, pero, dejando claro que no queremos drafting, es indudable que buenas referencias desde el comienzo de la bici ayudan (ok, a alguno le ayudan a explotar ;D, nos quedaremos al menos con que no hay necesidad ninguna de regalar 5'-10' ni de hacer que todas tus horas de piscina no valgan porque no supiste salir bien). En fin, aceptemos pues que, para muchos casos (sobre todo los que quieren sobrevivir al agua con neopreno) es un inversión dudosa, pero para todo el que no se cierre en banda a mejorar, en mi opinión, un poquito de pierna no le va a hacer daño. Resumiendo, valorar si compensa, pero si se va a usar la tabla recordar que hablar con otro haciendo piernas a 90ppm no te va a poner en forma y, aparte de socializar y conseguir que circule un poco la sangre por las piernas para recuperar, no es una gran inversión del tiempo que echas.



- Aletas: Si queremos que este juguete sirva hay que estar por sacarle un gran rendimiento a la patada (casos contados, pocos de los que lean esto podrán sacarle rentabilidad a un buen trabajo con aletas). Yo le he dado uso como herramienta de velocidad facilitada y para soltar, así como asistencia cuando estoy corrigiendo algo de la técnica y quiero aplicarlo a "velocidades reales" sin fundirme (sería el paso siguiente después de haber trabajado esa modificación técnica, por ejemplo, con pull: primero lo aprendo con pull, luego lo aprendo rápido y asistido -aleta- y luego lo intento aplicar a mi nado real, para lo que quizá tenga que mejorar mi fuerza específica a ese gesto y mi forma general hasta que lo domine y lo sostenga en el tiempo -por eso, recordemos, las grabaciones de técnica de nado hay que hacerlas a final de entreno y mejor si no sabemos que nos graban :D-).














- Tuba: Está bien para evitar ciertos vicios que se adoptan al respirar, e incluso se puede penalizar obstruyendo un poco la salida para que a la movilización del aire en ese espacio muerto se sume un mayor trabajo de la musculatura respiratoria, pero yo no dejaría de acompañar su uso con trabajo específico (a ser posible supervisado) que pula el rolido con tuba y sin ella (es decir, respirando, a ser posible para los dos lados -éste es otro tema espinoso, pero, resumiendo, creo que entrenando, al menos, compensa hacer nado bilateral-). Para nosotros, triatletas, fondistas, mejor una tuba curva que nos recuerde que tenemos que bajar la cabeza.





- Bañador de arrastre. Para la gran mayoría de triatletas, yo no lo usaría. Muchos ya tienen el arrastre típico de una técnica que se puede pulir mucho, y sólo contribuiría a empeorar sensaciones y a no trabajar la técnica básica en una situación real. Si acaso, para ese trabajo de fuerza específica con palas más grandes del que hemos hablado, quizá sí compense, por dar variedad sobre todo, el uso de bañador de arrastre, sobre todo si lo alternamos con series sin él para, por contraste, acentuar las sensaciones de velocidad nadando rápido. La gran mayoría tiene mucho margen de mejora por trabajo físico (el técnico también), sin necesidad de recurrir a esto, en mi opinión.

- Aletas-Pull o palas en los pies: Esto no vale para nada más que para hacer el ridículo, pero lo he visto más de una vez en la piscina (de verdad); si se usa es conveniente que no nos vea nadie y no hacer un análisis crítico de lo que se está haciendo ;).


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PS: Gracias a Luis Rodríguez Adalia por echarle un ojo a esto y hacerme alguna sugerencia muy útil.



viernes, 3 de enero de 2014

No se trata de Ítaca. ¿Proceso Vs resultado?


Cuando empiezo a entrenar a alguien y me pregunta si creo si podrá clasificarse para Kona o hacer tal marca me hace mucha gracia. La pregunta en sí es poco menos que absurda, es imposible predecir tal cosa para la gran mayoría de los casos incluso en el supuesto de que todo fuera a la perfección, cosa que raramente ocurre. Incluso si te viene un talentazo como Noya con esa pregunta mi respuesta sería que mucho se tienen que torcer las cosas para que, en el supuesto mencionado de Kona, no se clasificara, pero que nadie está a salvo de que las cosas se tuerzan mucho. En mi caso, sin ir más lejos, las cosas se han torcido tanto en el último año que casi he hecho ya los 360º y debo estar a punto de tomar el camino bueno otra vez. Así pues la pregunta, para la información que se quería obtener originalmente es poco productiva, pero refleja claramente que no se tiene la actitud correcta.



Hoy en día parece que se valora demasiado el resultado, que, no nos engañemos, no deja de ser importante. Nuestros trabajos, nuestros estudios, la continuidad de nuestros proyectos dependen en gran medida de los resultados. El problema está en cuando olvidamos que los resultados no llegan por arte de magia. Los resultados son fruto del talento y la circunstancia (poco podemos hacer ahí) y del proceso que nos lleva a ese resultado.


A menudo veo deportistas que olvidan el proceso e incluso a mí me sigue pasando alguna vez. Mismamente este año pasado, agobiado por los plazos para intentar estar en Kona en primer lugar y, posteriormente, intentando corresponder a mis patrocinadores con algún resultado más aparte de Niza, he descuidado el proceso, no he rehabilitado en condiciones mis lesiones y, siendo malo el proceso, no fueron mucho mejores los resultados. En este caso mío que comento el principal problema ha sido la falta de información, pero esa información que se debe a imponderables. Ahora, a toro pasado, desde luego que haría las cosas de manera diferente, pero si pudiera volver atrás en el tiempo, con la misma información, volvería a hacer lo mismo. No me reprocho nada por tanto, hice todo lo que estuvo en mi mano y, hoy, tengo mucha más experiencia que antes en lo relativo a las lesiones tras casi 10 años sin lesiones.


El problema es cuando deliberadamente se centra uno en el resultado, cosa que, como he dicho, sigo viendo a menudo. Dejemos de lado los mencionados imponderables, los llamemos mala suerte o variables fuera de control. Si asumimos que circunstancias y talento fijan nuestro potencial, lo máximo que somos capaces de hacer, la única manera de cumplir con dicho potencial será llevar acabo la mejor preparación posible, es decir intentar que el proceso sea lo mejor posible. Si nuestro potencial incluye poder clasificarnos para Kona un proceso bien llevado nos dará el billete. Si andamos con distracciones por el camino, pensando que el viaje es el destino y no andar el camino, es mucho más probable que el resultado sea malo. Por tanto, incluso si nos mueve una mentalidad "resultadista", lo más práctico es centrarse en el proceso. Si éste nos lleva o no a posibles metas es algo que habrá que evaluar por el camino, sin distraerse, sin dejar de trabajar bien, reajustando plazos si es necesario (que no conviene olvidar que, sobre todo en "lo nuestro", la continuidad a medio y largo plazo es lo realmente productivo). Lo que importa es que el mejor proceso nos va a llevar a ser nuestro mejor yo, que es lo que realmente importa.

Así, el que ande con grandes propósitos para este año, grandes ambiciones, grandes metas, quizá debe valorar que lo que realmente importa es cuidar el proceso, comprometerse y entregarse a él. El resto, marcado por el potencial y el bagaje previo, vendrá solo. Por tanto no es tanto "proceso Vs resultado" como "proceso para resultado".